Cambiando paradigmas: Ken Robinson

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La educación en México es un desastre.

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EL NOROESTE, Culiacán, Sin.
Alonso carrillo
20-03-2011
Aunque tus hijos no vayan a una escuela pública, los egresados de ellas van a ser sus conciudadanos, y si no te aseguras de que haya buenas escuelas públicas, vas a tener más coches blindados y más bardas electrificadas’, señala David Calderón Martín del Campo, Director General de Mexicanos Primero

 

¿Cuál es el diagnóstico de Mexicanos Primero sobre el estado de la educación en México?

La educación en México es un desastre. Está en crisis. En primer lugar tenemos un grave problema de falta de trayectorias exitosas y completas, pues la gran mayoría de los estudiantes no alcanzan los grados previstos ni siquiera por la ley, y después lo que sería el mínimo del desarrollo, que en todo el mundo el parámetro internacional es completar 12 años de escolaridad formal. En México es sólo obligatoria los primeros nueve, los seis de primaria y los tres de secundaria, y sin embargo, incluso ahí, para el décimo grado, para primero de bachillerato, sólo el 49 por ciento de los mexicanos está en un salón de clase. Eso significa que van a acabar el bachillerato sólo el 25 por ciento. Y entonces tenemos que uno de cada cuatro mexicanos es la persona que tiene posibilidades de seguir avanzado razonablemente en su nivel de vida.

Mexicanos Primero ha presentado dos estudios: Contra la Pared y Brechas ¿A grandes rasgos qué nos dicen esos estudios?

Contra la Pared nos dice que las generaciones de México están llegando heridas, porque sólo este porcentaje menor a un cuarto de la población está alcanzando los niveles elementales. Y ahí analizábamos algunos de los elementos que llevan a esa situación, que es centralmente el que hay una sobre politización del aspecto educativo y que en concreto eso se traduce en que hay un gran gasto, que es ineficiente, y en que hay una falta de profesionalidad mínima y necesaria para los maestros.
En cambio, en Brechas nos fuimos más al detalle, y viendo que a pesar de que esta falla es generalizada y toca a todo el sistema en todos los niveles, incluso no sólo toca al sistema oficial o público de educación, sino también al privado, porque las escuelas privadas en general tienen malos resultados en México, descubrimos que esa falla está todavía más gravemente determinada en las poblaciones vulnerables, indígenas, personas con discapacidad, comunidades rurales y en los estados de menor desarrollo. Entonces la pobreza y la marginación se vuelven un círculo vicioso porque tenemos escuelas pobres para pobres.

¿Qué ejemplos hay a nivel internacional en materia educativa que debamos considerar?

Un ejemplo que nos tiene que hacer reflexionar porque se puede seguir con todo detalle es el caso de Corea del Sur, que tenía hace 25 años un Producto Interno Bruto per cápita inferior al de México, tenía resultados educativos inferiores a los de México, y tenía, para todos los fines, niveles de desarrollo inferiores a los de México. Se empeñaron el Gobierno y la sociedad en Corea, y en ese sentido jugaron un papel determinante los empresarios, en ofrecer una base común de escolaridad sólida. Los sistemas exitosos son los sistemas que no sólo buscan excelencia de unos cuantos, sino una base común fuerte para todos.
Corea en estos 25 años pasó de estar como México, a tener el 90 por ciento de la población en bachillerato. Qué hicieron entonces los coreanos. Primero, se aseguraron de que la educación primaria fuera de primera calidad. Segundo, el Gobierno coreano presionó mucho a los padres para que se involucraran en la escuela. Tercero, los empresarios hicieron un compromiso para que dejara de funcionar el favoritismo y el nepotismo y que la mayor parte de los puestos se boletinaran y se concursaran abiertamente, que se tuviera una sociedad de mérito en donde contara realmente lo que sabes y no a quién conoces.
Todos esos factores agregados llevan a que hoy Corea sea, en resultados educativos, el número dos o tres del mundo, dependiendo del parámetro que se tome, y su economía sea también una de las más importantes. Hoy por hoy Corea es un País que tiene más patentes que toda América Latina junta. Es un País que ya nadie puede describir como en vías de desarrollo. Es un País desarrollado que compite fuertemente en los mercados con potencias tradicionales como Estados Unidos, Francia o Alemania. Es un País que comenzó maquilando y hoy genera tecnología de punta. Es un País que en lugar de hacer todo el proceso de industrialización desde el principio, se fue a desarrollar los mercados en donde había alto valor agregado y para eso les quedaba claro que necesitaban una población preparada.
Entonces, en resumen yo creo que es un excelente ejemplo de que sí se puede, de que se logra en poco tiempo. A la vuelta de dos generaciones tú ya tienes una población educada, pero para ello se necesita una acción de Gobierno decisiva y una acción social coordinada.

¿Hay un ejemplo similar en América Latina?

Hay un ejemplo en América Latina que por su peculiaridad a veces no se considera mucho, y es el de Chile, porque justo el cambio educativo de Chile y su ordenamiento económico vinieron en el marco de una dictadura, y dicen: nadie quiere eso, pero Chile tiene excelentes resultados educativos y va avanzando a buen nivel. Uruguay también lo está haciendo.
Cuando comparamos a México con los países del sur del continente resulta que México típicamente tenía mejores resultados, salvo comparado con Argentina y Uruguay.
Aquí hay lecciones muy importantes para aprender. Colombia, Perú y Brasil están teniendo hoy mejores resultados que México, y aunque todavía no alcanzan los niveles ni de escolaridad ni de resultados de México, van avanzando más rápido, y si siguen al ritmo que van, en unos seis años nos van a alcanzar. Brasil es notable porque tiene una población casi tres veces más grande que México en sus escuelas. Entonces se ve que los resultados no necesariamente tienen que ver con el estilo de régimen, no se trata de si es un Gobierno de derecha o de izquierda, sino de si hace su trabajo y si toma en serio la educación pública.
Argentina también es un buen motivo de reflexión, pero al revés, pues hace 25 años tenía los mejores resultados educativos de toda América y hoy está entre los peores. Entonces ¿Se puede deteriorar aún más la calidad educativa? La respuesta es sí. La generación de jóvenes argentinos en la actualidad está mucho menos educada que sus padres y sus abuelos. Entre la crisis económica, la politización del sector educativo y la complicidad de los sindicatos corruptos en la época de Menem, se dio al traste con uno de los mejores sistemas de educación pública del mundo. Si sólo comparamos el bloque de América Latina, de los 23 países de la región, Argentina, que era número uno, cayó hasta el lugar 14 y sigue en picada. O sea, el riesgo no sólo es estancarte, sino ir para atrás.

No se puede hablar de educación en México sin hablar del SNTE ¿Qué papel juega el sindicato en el avance o retroceso educativo?

Juega un papel muy confuso. Históricamente el Estado mexicano necesitó de aliados corporativos para mantener la estabilidad; entonces, un mecanismo de movilidad social era la educación, pero no lo que pasaba en las aulas, sino el ser contratado como maestro. Quien era contratado como maestro salía de la pobreza y tenía un trabajo estable para toda la vida, un trabajo con características que ya no van con el mundo contemporáneo: ya nadie tiene asignaciones definitivas, vitalicias y sin ninguna posibilidad de evaluación sumaria; es como una clase de nobleza hereditaria que ya no existe en ninguna parte del mundo. Y todavía se alcanzaban a vender y comprar las plazas. Eso ya empezó a cambiar hace tres años por la presión de la sociedad civil. Ya las plazas se empiezan a concursar, pero el número de plazas que se están concursando es todavía muy pequeño. Pasarán 78 años, si vamos al ritmo actual, para haber completado todo el ciclo de que cada maestro que está frente a un grupo haya ganado su lugar en un concurso público.
Es un buen ejemplo del papel que puede jugar el SNTE: o puede ser el mejor aliado para las reformas o puede ser un lastre. Normalmente no juega ni uno ni otro papel, sino uno intermedio, como un filtrador o administrador del cambio, digamos. Pero ese papel no le corresponde al SNTE. Todo mundo reconoce que debe haber sindicatos en todos los aspectos de la vida pública; en todos los sectores de trabajo tiene que haber alguna institución fuerte que defienda los derechos de los trabajadores. Lo que nadie quiere es que ese grupo ocupe los espacios que corresponden a los ciudadanos o a la autoridad. La autoridad en México ha cedido espacios y la sociedad no ha sabido reclamarlos para sí, espacios que ha ocupado el sindicado, porque siempre que hay un vacío se ocupa. Hay mil justificaciones históricas, pero en todo caso ya pasó la época en la que se necesitaba buscar la estabilidad a través de grandes contingentes de trabajadores poco calificados.
El sindicato se sigue comportando como una central obrera cuando debería evolucionar a ser un Colegio de Profesionales. No lo van a poder hacer solos, les tenemos que ayudar desde la sociedad civil, la comunidad empresarial y la comunidad universitaria. Tenemos que ayudar a que los maestros entiendan que en el Siglo 21 o son profesionales del conocimiento o ya no tienen un lugar entre nosotros. La gran mayoría de los maestros sí quiere cambiar, pero sus dirigencias no siempre porque no quieren perder las ventajas políticas. Entonces ¿Es el SNTE el obstáculo principal? No lo es. El obstáculo principal básicamente es doble. Por un lado es la ausencia de la sociedad civil y por otro lado, la cesión de los gobiernos. Por eso el sindicato se crece. La solución no es desaparecer el sindicato, la solución es ajustarlo a su papel adecuado, porque crecen también los otros actores en su responsabilidad.

¿Ven ustedes una esperanza de que esto pueda cambiar en el corto plazo?

Sí vemos una esperanza y a eso nos dedicamos y empeñamos día y noche. Sí creemos que puede cambiar a corto plazo; en cierto sentido nosotros nos estamos proponiendo un plazo para el sindicato, desde nuestra organización y esperamos que cada vez haya más consenso. Queremos darle un plazo razonable para que cambie, pensar por ejemplo en un sexenio.

¿A pesar de que los líderes no quieran cambiar?

A pesar de ello. Yo creo que este cambio se puede dar con el surgimiento de nuevos liderazgos. Hay un potencial entre los maestros que está poco trabajado. Hay entre los maestros un montón de líderes potenciales. Hay personas que ya crecieron con otra mentalidad y personas que han podido tomar cursos adicionales en universidades públicas o incluso en universidades privadas. Hay gente que sí estaría dispuesta al cambio. Se necesita que haya de parte de la sociedad la posibilidad de comunicarse con ellos.
Lo que hemos hecho también es que hemos aislado a los maestros. Entonces, necesitamos restablecer un pacto entre la sociedad y sus maestros, entre los padres de familia y sus maestros, y que entiendan que son unos y otros los mejores aliados. Y eso también a nivel de sociedad civil.
Por eso pensamos que seis años es un plazo razonable para, estando en diálogo con los maestros en general, identificar esos liderazgos y poderles ofrecer herramientas no para que derroquen a la cúpula actual sino para que haya una transformación profunda.

¿Qué opina Mexicanos Primero de Elba Esther Gordillo?

Tenemos una opinión que está basada en la experiencia. Nuestra experiencia con ella ha sido que la hemos convocado frecuentemente al diálogo y ha respondido en pocas ocasiones.
Sin embargo, debemos reconocer que ofreció un espacio de diálogo que nunca lo ofreció otra organización de sociedad civil, que fue encontrarse con todos los líderes de las secciones sindicales de todo el País en su Congreso nacional, ahí tuvimos una aclaración en público, con prensa presente, en donde nosotros establecimos los puntos que tenemos como crítica al sindicato.
Yo creo que en ese sentido es una persona que está dispuesta al menos a considerar la posibilidad del cambio. Por otro lado, nos parece que es una persona que representa más bien una serie de factores que muchos de ellos escapan a su voluntad directa y que siguen siendo referidos a reglas que más bien quisiéramos abandonar; reglas de lealtades que no tienen que ver con el talento y desarrollo profesional de los maestros.

¿En cuánto tiempo crees que podamos revertir esta situación de declive educativo en México?

Entre 10 y 12 años, cosechando el trabajo que se ha venido haciendo. Es muy difícil que sea antes pero sí es muy probable que sea más tiempo si no nos aplicamos.
En México, la principal dificultad que tenemos es cultural; la cadena, el grillete lo traemos en el cerebro, no en los pies. En México hay muchísimo talento y recursos para cambiar las cosas, pero la mentalidad es lo que es difícil de cambiar. En México, el maestro tiene sus mejores esperanzas de cambio económico y de posición en su cercanía o lejanía del líder sindical, ni siquiera de la autoridad educativa.
Tú no te ganas tu lugar en la sociedad de los maestros y la sociedad en general debido a tus méritos en salón de clase, te lo ganas en el pasillo o la cantina o lugares todavía mas inconvenientes.

¿Es la educación un fin o un medio?

Es un medio. Lo que nosotros llamamos educación es en realidad la escolaridad. La educación es un proceso muy complejo que no termina en un momento específico de la vida; todo el tiempo estamos aprendiendo o deberíamos aprender. Pero sí existen estos años formativos cruciales que son los de la escolaridad. La sociedad del conocimiento sigue teniendo su columna vertebral en la jornada escolar específica.
Entonces, la escuela es un mecanismo de movilidad social y de establecimiento de ciudadanía común muy sólido. Si tú haces bien el trabajo en esos años formativos entonces generas las bases para que una sociedad sea próspera porque lo que genera riqueza es el valor agregado, la transformación de lo que encontramos en algo mejor. Más capaz es la persona, más competencias tiene, más amplio es su repertorio de respuestas, más es el valor que le agrega a lo que transforma.
Las sociedades educadas generan más riqueza con menos bases de materiales crudos o naturales. Las sociedades de alto desempeño y de alta riqueza son sociedades que le dedicaron mucho tiempo a una escolaridad de calidad. Entonces, un País bien educado es un país próspero, un País mal educado es un País pobre y eso se cumple haya recursos naturales o no los haya.
De la educación depende la prosperidad y también de la educación depende la justicia, porque la justicia no sólo significa tener buenos tribunales, significa la gente que está en los tribunales, significa la gente en la policía.
Un dato escalofriante en México es que más de la mitad de la gente que pierde la vida en enfrentamientos con la fuerza del orden no acabó la primaria; el tipo que dispara, no el gran narco que está escondido, es una persona de baja escolaridad prácticamente en todos los casos. Y más escalofriante es pensar que uno de cada cinco soldados, policías municipales o custodios en México, no acabó la primaria ¿Tú te sientes seguro de una persona que trae un arma en el cinto, que tiene un sueldo mínimo y tiene un discernimiento de tercero de primaria? Nadie se puede sentir seguro con eso. No vamos a resolver el problema de justicia y seguridad en el País si no tenemos una base común de escolaridad firme, sólida y de calidad. No habrá justicia en un País, no habrá riqueza que redistribuir si para empezar no generamos riqueza. Entonces, necesitas una población educada para generar riqueza, una población educada para hacer valer sus derechos, para tener sistemas más equitativos, más justos, menos excluyentes, a través de la participación ciudadana.
La educación es un medio y no un fin, porque lo que queremos en el fondo no es una sociedad con muchos grados académicos o que todos estemos hablando en poesía; lo que necesitamos es una sociedad que sea rica y justa.

¿Más allá del Gobierno y los sindicatos, qué podemos hacer los particulares para mejorar la educación en el País?

Nos está faltando hacer dos cosas. Una es reconocer que el tema de educación pública es un tema que nos involucra a todos. Las escuelas no son del Gobierno, son de las comunidades y aunque tus hijos no vayan a una escuela pública, los egresados de ellas van a ser sus conciudadanos, y si no te aseguras de que haya buenas escuelas públicas, vas a tener más coches blindados y más bardas electrificadas. En segundo lugar, hay que considerar ingenuos a los que se sienten tranquilos por tener a sus hijos en escuelas privadas; en México, de acuerdo a los estudios que también hemos realizado, la escuela privada agrega muy poco valor y los estudiantes de escuelas privadas obtienen mejores resultados que los de la pública por sus familias, no por sus escuelas. Obtienen mejores resultados por el ciclo de relaciones y las oportunidades adicionales que te da tu casa, como los viajes, las clases extras, el hecho de que tus padres tienen mayor escolaridad y te pueden ayudar en las tareas o pueden ponerte a alguien que te apoye, y la propia posición social.
De hecho, cuando ajustas por nivel socioeconómico, son más efectivas las escuelas públicas que las privadas. Las escuelas privadas han sido un nicho de mercado y han sido, sobre todo, una estrategia de resguardo, porque tú mandas a tus hijos porque te sientes más seguro, pero no quiere decir que aprendan más. La calidad educativa no está en las escuelas privadas, salvo rarísimas excepciones, que en todo caso son comparables a las rarísimas excepciones de calidad en el sistema público.