29 Abril, 2011 – 02:13   Credito: Gabriela Rojas
El Economista.

Hace unas semanas se llevó a cabo una reunión internacional en la Universidad de Harvard sobre el tema de innovación educativa. La primera pregunta de la conferencia fue la siguiente: ¿para qué educamos? La respuesta fue: educamos a los niños y jóvenes para vivir en su comunidad y en la sociedad en un mundo interdependiente. El gran reto es: ¿cómo los preparamos?

A principios del siglo XX se diseñó un sistema educativo ad hoc que respondía a las demandas de la economía industrial del siglo pasado.

¿Y ahora que vivimos en el siglo XXI? La economía demanda más a sus emprendedores y empresarios, a sus trabajadores y exige mucho más de sus ciudadanos. La globalización y la interdependencia que hoy caracteriza a las relaciones entre los países y los miembros de las distintas sociedades, todos ciudadanos del mundo, piden a gritos un cambio radical en los objetivos de la educación. Obviamente que se requiere que los niños y los jóvenes dominen las tres erres, como comúnmente se conoce a la lectura, escritura y aritmética”.

Ese desafío del siglo XX sigue siendo un reto en nuestro país porque aún no logramos ese objetivo. Hay mucho más niños en la escuela que hace 100 años, pero los resultados de la prueba PISA demuestran que nuestros jóvenes no logran entender lo que leen ni tampoco resolver las operaciones matemáticas esenciales. A este rezago hay que sumarle ahora el reto educativo del siglo XXI: educar para un mundo globalizado.

¿Qué es lo que se requiere? Además de las tres erres, los niños y jóvenes necesitan desarrollar otras habilidades y competencias. De acuerdo con la organización Partnership for 21st Century Skills, la cual desarrolló un estudio- marco sobre lo que debe comprender el aprendizaje en el siglo XXI, las nuevas habilidades y competencias que se requieren se refieren a:

1. Las cuatro ces: pensamiento crítico y resolución de problemas, comunicación, colaboración y creatividad e innovación.

2. Habilidades digitales: manejar y evaluar la información, tener la habilidad para entender cómo funcionan los medios de comunicación y los mensajes que transmiten, y ser alfabetas digitales.

3. Habilidades para la vida y la carrera profesional: adaptabilidad, flexibilidad, habilidad para el trabajo de forma independiente, liderazgo, habilidades sociales y para trabajar con personas de otras culturas, entre otras.
¡Vaya reto para nuestro sistema educativo y sociedad!

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