LOS CAMBIOS QUE DEBEN VENIR

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Si hay una estrategia transexenal que no ha funcionado, es la seguida en el combate a la corrupción. Ningún partido ha dado resultados.

Las contralorías estatales, la Secretaría de la Función Pública y la carabina de Ambrosio son la misma cosa.

Ayer, otra vez, desde Estados Unidos, se destapó un caso de corrupción en la administración pública federal: funcionarios del IMSS, de éste y del anterior sexenio, recibieron sobornos para beneficiar con cinco millones de dólares a la empresa Orthofix.

Ninguno de los tres partidos políticos con responsabilidades de gobierno a nivel federal o estatal ha podido con la corrupción. Y se gastan miles de millones de pesos en un elefante blanco y estorboso llamado Secretaría de la Función Pública.

Hace muy poco, también vía Estados Unidos, nos enteramos de que una compañía de servicios aéreos de ese país pagaba altos sobornos para dar mantenimiento a la flota aérea del gobierno.

¿Dónde está la Función Pública?

Es inevitable preguntarse si los accidentes aéreos que han costado la vida a valiosos funcionarios federales tienen o no relación con el mal mantenimiento a las aeronaves. La empresa que brinda esos servicios estratégicos obtuvo los contratos mediante sobornos.

En pleno Paseo de la Reforma se construyó una torre llamada Estela de Luz, donde se presentaron evidentes actos de corrupción y no ha pasado absolutamente nada.

¿Para qué sirve la Secretaría de la Función Pública si el robo y el despilfarro pasan enfrente de sus ojos y no se mueve?

La Auditoría Superior de la Federación, en su reciente informe que corresponde a la revisión de la Cuenta Pública 2010, detectó que la modernización de los equipos informáticos del IMSS (en la época de Molinar Horcasitas) tuvo un costo de tres mil millones de pesos y sólo sirve un nueve por ciento.

¿Dónde estaba la Función Pública? ¿Qué ha investigado?

El Auditor Superior informó que el ISSSTE compró medicamentos con un sobreprecio de 430 millones de pesos.

Para los festejos del Bicentenario se destinaron tres mil 750 millones de pesos, de los cuales sólo se justificó el 13 por ciento, es decir 500 millones de pesos.

Así no hay presupuesto que aguante. ¿Y qué hace la Secretaría de la Función Pública? ¿Ayuda?

A la pregunta anterior se responde con el siguiente dato: de los cuatro mil 428 contratos otorgados por esa secretaría desde 2008 a 2012, cuatro mil 227 fueron adjudicaciones directas. Es decir, el 94.56 por ciento se entregó sin concurso de por medio.

Llegó la hora, pues, de cantarle las golondrinas a una secretaría cara e inútil y emprender una nueva estrategia.

Tomado del Periodico La Razón.
Publicado por Pablo Hiriart
22 de Julio de 2012

EL NUEVO SEXENIO Y LA POLITICA EDUCATIVA

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Ante el proceso de transición política que estamos viviendo, seguramente el plan sectorial de educacion contemplara una estrategia que busque elevar la calidad educativa teniendo como uno de sus pilares la formación docente y la utilización intensiva de las tecnologías de la información y la comunicación.

Pero esta nueva estrategia no deberá quedar solamente en la entrega de computadoras portátiles a determinados grupos de estudiantes y conectividad a Internet. El plan deberá ser holistico, donde se considere ademas del hardware y software a emplear, el otro componente, que se plantea en el modelo de Solomon: El Mindware.

El componente Mindware incluye todos aquellos procesos relacionados con la planeación, seguimiento, acompañamiento y evaluación de la estrategia. Dentro de la planeación, el aspecto de Formacion docente es un componente central y que es determinante para que el proyecto tenga éxito o sea, como los anteriores, algo que se queda a medio camino.

La formación docente debe centrarse en que los profesores aprendan a:

1. Usar la tecnología de manera contextualizada.
2. Identificar usos sociales y herramientas pertinentes para el trabajo académico.
3. Desarrollar criterios para distinguir cuándo las herramientas digitales son adecuadas y cuándo no.
4. Realinear las relaciones sociales en el aula y la relación con el conocimiento. Un mito que prevalece en nuestro contexto es que los alumnos saben más del uso de TIC que los maestros.

Hemos encontrado en el trabajo con los profesores que esto es relativo: hay alumnos que saben usar la tecnología con fluidez y agilidad y otros que no. El uso de las TIC es una gran oportunidad para establecer relaciones más horizontales entre los docentes y sus estudiantes, ya que en muchos casos van a aprender juntos a usar la tecnología para fines académicos. Paralelamente, puede ser que los jóvenes se sientan más cómodos con las teclas, los comandos y las pantallas, pero es el profesor quien tiene importantes conocimientos académicos que puede usar para orientar el trabajo de los alumnos.

Asimismo, el profesor se puede encontrar con muchos alumnos que tengan relativamente poca experiencia con las computadoras, y en este caso, puede aprovechar esta situación para fomentar con ellos diferentes tipos de colaboración.

5. Evaluar la información. Evidentemente en el Internet se encuentra una gran cantidad de información disponible acerca de múltiples temas y tendencias. Sin embargo, el gran reto no es encontrarla, sino saber qué hacer con ella una vez que se encuentra. Esto significa saber evaluar la legitimidad, calidad y validez de la información encontrada en línea, y saber cómo analizarla y cómo construir ideas propias acerca de ella.

6. Establecer criterios de evaluación para productos académicos digitales y mutimodales. Con la llegada y diseminación de las TIC también estamos presenciando una proliferación de formas de despliegue, diferentes formatos y organizaciones textuales, y la integración de representaciones multimodales. Éstas estiran al máximo nuestras nociones de lo que constituye un “buen trabajo” académico e introducen nuevos aspectos a evaluar. Nuestra cultura escolar hasta ahora ha sido grafocéntrica—centrada en la escritura—y nuestras formas de evaluación han estado gobernadas sobre todo por aspectos normativos. Los nuevos productos culturales y académicos requieren de la construcción de una nueva mirada para comprender el aprendizaje de los alumnos y apoyar su desarrollo.

Las acciones anteriores pueden contribuir a mejorar la enseñanza en nuestras escuelas. Sin embargo, todavía existen importantes obstáculos institucionales para transformar lo que ocurre en el aula. Éstos incluyen políticas que tienden a sostener las creencias, las prácticas y las formas de relación actuales, en lugar de fomentar proyectos y acciones que puedan replantear la educación desde la investigación cualitativa y contextualizada; el conocimiento acerca de lo que ocurre en los planteles, tanto en las aulas, como entre los maestros y los alumnos, y procesos de intervención cuidadosamente planeados, piloteados y acompañados.
Una vez más empieza un nuevo sexenio, y este comienzo también representa una oportunidad para hacer propuestas nuevas y dar continuidad a experiencias y esfuerzos que han aportado a una resignificación de la educación.

Sin embargo, los cambios en la educación son, como cualquier otro cambio social, lentos y graduales. Mucho ayudaría que las instancias oficiales fueran las primeros en reinventarse, pues para que la educación sea relevante debe ser flexible, y tiene que haber voluntad política para adaptarla a los nuevos tiempos. Ya no estamos dispuestos a tolerar un nuevo fracaso, como el de enciclomedia y HDT.

¿Qué dice Enrique Peña Nieto en materia educativa?

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Pedagogías Emergentes – La Educación 3.0 y Jordi Adell

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