Este pudiera ser un escenario típico en un aula universitaria o del nivel medio superior en el próximo ciclo escolar:

El alumno/a levanta la mano y pregunta al profesor/a:

“¿Y si en vez de presentar el trabajo en clase creamos un blog y una wiki para que todos podamos participar y luego compartir lo que hagamos en Facebook y Twitter?”

Estos cuatro términos -que identifican a cuatro de los mejores, en potencia, aliados del profesor/a- retumban en la cabeza de algunos docentes, puesto que se encuentran a años luz de esa terminología y de esas herramientas. Lo habitual es que esta situación sea común para aquellos maestros/as que no se han formado en la utilización educativa de las TIC; lo que en muchos casos provoca una reacción de rechazo al verse en desigualdad de condiciones con su alumnado. De esta manera se da la vuelta, por lo menos en apariencia, a la tradicional relación entre docente y discente.

No se descubre nada nuevo si se afirma que las tecnologías educativas han evolucionado de manera impensable durante las últimas décadas, y nadie se sentiría extrañado si se añade que el salto cualitativo al respecto ha sido aún mayor en la última década. Instrumentos tales como blogs, redes sociales, wikis y demás piezas de la web 2.0 constituyen un ejemplo de estas herramientas y conforman una parte fundamental de los ‘Personal Learning Environment’ o PLEs (Adell & Castañeda, 2010). Estos entornos personales de aprendizaje ayudan a tomar el control de lo que se aprende, establecer objetivos propios y comunicarse e intercambiar conocimientos con otras personas. Además, proporcionan una plataforma en la que docentes y estudiantes tienen la posibilidad de establecer un lugar de encuentro donde las reglas tradicionales han cambiado y se han destruido muchas de las barreras que han permanecido inmutables durante muchos años en el mundo educativo.

Introducción a los entornos personales de aprendizaje aplicados a la docencia

A pesar de que existen docentes instruidos en el manejo de estos instrumentos, e incluso ya pertenecen a la generación de los nativos digitales, muchos de ellos/as aún forman parte del colectivo de inmigrantes digitales (Prensky, 2009), puesto que asimilan a posteriori los avances tecnológicos que se producen mediante un lento proceso de autoaprendizaje o en programas de formación del profesorado.
Es en este contexto que se ha planteado, donde el concepto de ZDP, zona de desarrollo próximo, postulado por Vigotsky se enfrenta a nuevos retos. En concreto, su noción de ‘nivel de desarrollo potencial’, planteado en su idea del andamiaje como aquel que un niño/a puede alcanzar cuando es guiado y apoyado por el docente en la realización de sus tareas. Este término, aceptado como uno de los paradigmas de la corriente constructivista, se disloca cuando el docente se plantea la utilización de herramientas de la web 2.0 en sus métodos didácticos y concluye que su alumnado, como nativo digital, sabe manejarlas mucho mejor que él/ella. Esta situación es lo que se conoce como ‘complejo de Prensky’ (De la Torre, 2009) y supone un importante escollo que impide que muchos profesores/as se atrevan a romper con las barreras mencionadas y se lancen a utilizar estas nuevas tecnologías.

 

 

Manuel Gil Mediavilla

@mgilme

Profesor, investigador en TIC y Doctorando en Ciencias de la Educación por la Universidad de Burgos