Aprendizaje móvil (m-learning),  que cada vez es más popular, dado el aumento en la penetración de la telefonía móvil y los avances en las tecnologías inalámbricas  3G y 4G, ha sido parte del panorama que hemos visto en la educación durante los ultimos dos años. Durante este tiempo el término ha sido conceptualizado de muchas maneras, desde una perspectiva mas  tecnocéntrica, es decir, el uso de dispositivos electrónicos portátiles para las actividades educativas dentro o fuera de las aulas, a más centradas en el alumno llamados “procesos de llegar al aprendizaje a través de conversaciones en múltiples contextos entre las personas y las tecnologías interactivass “(Sharples et al. 2007).

El punto clave aquí, es si el enfoque está en la movilidad del alumno, o en la movilidad del dispositivo. Desde una mirada en el dispositivo, aprendizaje móvil a menudo se equipara con el teléfono móvil, el  PDA, o más recientemente,  las Tablet PC.

Sin embargo, estas tecnologías se utilizan a menudo en situaciones en las que el alumno se encuentra estacionado, o quizá móvil, pero ignorando el entorno que les rodea, en cuyo caso los riesgos de contenido y pedagogía son similares a los ocurridos al emplear los equipos en la sala de cómputo.  A partir de una mirada centradoa en el aprendizaje, lo que separa m-learning de e-learning es la naturaleza espontánea del proceso de enseñanza y aprendizaje, y la forma en un contexto específico a través de la interacción entre el alumno, el dispositivo y el medio ambiente. De acuerdo con esta definición de m-learning, muchas cosas pueden facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje, incluyendo libros y otros materiales didácticos manipulables u objetos encontrados en la web, pero lo mas importante, la tecnología móvil permite la comunicación entre alumnos, alumno y maestro y cualesquier otro medio de regeneración automática de la información.

En cualquiera de los casos (tecnocéntrica o centrada en el aprendizaje) el m-learning requiere que el diseño instruccional tradicional de enseñanza de la tecnología educativa deba ser reconsiderado,  considerando las ventajas y características específicas  de las tecnologías móviles. Deben por consecuencia determinarse nuevos estandares de competencias para el m-learning.

Por qué m-learning?

Una revisión hecha en 2008 en los Estados Unidos del m-aprendizaje para la formación docente observó que los beneficios del aprendizaje móvil, tal como se describe en la literatura,  esta representado por la comodidad y la inmediatez del aprendizaje que la tecnología permite, y la motivación que surge al tener la posibilidad de que el aprendizaje llegue a las propias manos del usuario (Pouezevara y Khan, 2007). Estos beneficios son aún relevantes, aunque con los rápidos cambios en las tecnologías y redes de datos, han surgido algunos beneficios adicionales.

Estos beneficios se pueden clasificar en cuatro vertientes: accesibilidad (acceso a oportunidades de aprendizaje con expertos); inmediatez (aprendizaje en tiempo real, comunicación en tiempo real y el intercambio de datos, aprendizaje situado); individualizado (se promueve el aprendizaje activo y una experiencia más personalizada), y de inteligencia (funciones avanzadas hacen que el aprendizaje sea más rico a través de funciones sensibles al contexto, captura de datos, multimedia). Desde esta perspectiva, es claro que el m-learning hoy (al menos en los paises  desarrollados, donde es posible estar “siempre on-line”) se refiere a la movilidad del alumno, no a la del dispositivo.

Por otra parte, en los paises en desarrollo, m-learning no solo implica tener “el contenido correcto, justo en el dispositivo correcto para la persona correcta, en el momento adecuado” (Hodgins, 2002), sino en los costos y acceso a la conecitivad de banda ancha. Con el aumento asombroso en la penetración de la telefonia móvil en los ultímos años, los teléfonos móviles y dispositivos de mano se han convertido en parte esencial de la vida cotidiana de los jóvenes y adultos por igual y un denominador común cada vez más importante que permitirá pronto llegar a los posibles alumnos.

El propósito no es confundir sobre las diferentes definiciones de aprendizaje móvil, sino más bien para mover la conversación lejos de las nociones generales sobre el  aprendizaje móvil que el propio término evoca, cuando es visto solamente como un medio de entrega de información, y no acerca de un nuevo modelo pedagógico.  Alternativamente, m-learning puede describir nuevas formas de diseñar e implementar el aprendizaje móvil desde una perspectiva pedagógica. Estrategias para el desarrollo de contenidos para m-learning deberán basarse en las características del dispositivo a emplear (Tablet, celular, sistema operativo), el tipo conectividad, las competencias tecnológicas  del usuario y los objetivos de aprendizaje.

M-learning = micro learning

Microaprendizaje es una teoría de diseño instruccional que sugiere que la gente aprende más eficazmente si la información se entrega en unidades pequeñas que sean fáciles de entender y de aplicar (Habitzel, et al. 2006). Como un método de enseñanza, implica romper los contenidos curriculares  en pequeñas unidades didácticas que sean entregadas a un ritmo determinado (Edutech Wiki, 2012). La entrega de pequeñas unidades de aprendizaje a la vez, es la forma más viable para distribuir todo tipo de contenido en multiples dispositivos móviles, especialmente en los países en vias de  desarrollo, dadas las limitaciones de ancho de banda, el costo de la conectividad y los tamaños de pantalla de los dispositivos mas comunmente empleados.

Desde un punto de vista pedagógico, la calendarización de dichas micro-unidades de aprendizaje es importante para alentar “en cualquier momento y en cualquier lugar” el aprendizaje y situándolo dentro del contexto donde el conocimiento tendrá que ser replicado después. Este concepto de aprendizaje situado, justo a tiempo, se demuestra mediante ejemplos generalizados de “apps” y otras aplicaciones que ofrecen servicios de mensajes diarios sobre salud y estilo de vida a los suscriptores en sus teléfonos móviles, por ejemplo. La naturaleza secuenciada y situada de los mensajes parecen alentar el cambio en el  comportamiento del sujeto,  más de lo que se puede lograr en una clase tradicional.