TRES PERSPECTIVAS DE LA EVALUACIÓN EDUCATIVA

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Este artículo tiene el propósito de abonar elementos para reflexionar sobre el tema de la Reforma Educativa que habla de la evaluación

EDUARDO BACKHOFF ESCUDERO

Lunes, 25 febrero, 2013

Este artículo tiene el propósito de abonar elementos para reflexionar sobre el tema de la reforma educativa, que habla de la evaluación vinculada con el Servicio Profesional Docente. Aunque en este escrito no se discuten formas específicas de evaluar a los profesores, las consideraciones son atingentes para cuando haya que definirlas.

En términos prácticos, evaluar a un estudiante (o en su caso a un docente) es una tarea relativamente fácil: basta con elaborar una prueba con una serie de preguntas sobre un tema de interés, administrarla, calificar las respuestas, calcular el porcentaje de aciertos, e interpretar los resultados con base en una escala predefinida (por ejemplo, del 0 al 10).

Esto es lo que hacen los profesores en su salón de clases, de cualquier nivel educativo, y nadie duda de la validez del procedimiento utilizado, de los resultados obtenidos, de su interpretación, ni de las decisiones educativas que se toman (por ejemplo, aprobar o reprobar a un estudiante).

Sin embargo, cuando se trata de evaluar las competencias escolares de los estudiantes en un estado o un país, como lo  hacen la SEP con ENLACE, el INEE con Excale y la OCDE con PISA, la metodología de evaluación se torna sumamente sofisticada, en la que interviene una gran diversidad de expertos: desde especialistas en currículo y enseñanza de contenidos específicos, hasta especialistas en psicometría y análisis de datos. En las evaluaciones de gran escala se desea asegurar que los resultados de las pruebas sean válidos y confiables, sus interpretaciones correctas y las decisiones pertinentes.

De acuerdo con la tradición psicométrica estadounidense, validar la interpretación y uso de los resultados de las evaluaciones es valorar la racionalidad o argumento en que se sustentan las conclusiones sobre los resultados de una evaluación. En última instancia, la necesidad de validación se deriva de la exigencia científica y del requerimiento social de que se justifiquen las decisiones que se tomen.

Por lo general, la calidad de las evaluaciones se juzga con criterios científicos. Desde esta perspectiva, la preocupación principal es la exactitud de los resultados de las evaluaciones, en términos de su semejanza con el verdadero atributo que se mide (por ejemplo, comprensión lectora). Un segundo elemento de preocupación es la consistencia (o precisión) de los resultados. La exactitud se asocia con la noción de validez y la consistencia con el concepto de confiabilidad. La perspectiva científica ha sido muy fructífera y base del desarrollo de las teorías y prácticas actuales de la evaluación educativa. Sin embargo, no es la única óptica que puede adoptarse cuando se trata de evaluar a personas con propósitos públicos, sobre todo cuando los resultados tienen consecuencias duras. Incluso para muchas personas esta perspectiva no es la más natural e importante. De acuerdo con el psicómetra Michael Kane, en los Estados Unidos han emergido al menos otros dos puntos de vista: el de los usuarios (personas evaluadas) y el de los funcionarios públicos (tomadores de decisiones).

Para los usuarios, las evaluaciones se consideran concursos ocompetencias que se quieren ganar; los estudiantes o profesionistas siempre desean salir bien en los exámenes de admisión o certificación. La idea básica detrás de esta perspectiva es que en todo proceso evaluativo siempre hay ganadores y perdedores,  por lo que el concepto de validez se considera sinónimo de justicia. Las personas evaluadas no están tan interesadas en los criterios científicos de las evaluaciones (exactitud y consistencia), como lo están en contar con procedimientos de medición justos y comprensibles que les permitan conseguir legítimamente las puntuaciones más altas posibles. Así, en la preparación para responder un examen, las personas se concentran en estudiar los contenidos que se evalúan, lo que no hacen con los contenidos que no forman parte del examen. Estas actividades son respuestas legítimas y sensibles a la situación que vive la persona, quien trata de satisfacer las demandas evaluativas que se le imponen. Hacer lo contrario sería perder la racionalidad de los intereses y necesidades de quienes son evaluados.

Un tercer punto de vista es el de los funcionarios públicos que se encargan de tomar decisiones que impactan la vida de las personas evaluadas (por ejemplo, seleccionar, certificar o promover). Estos funcionarios deben tomar decisiones en forma rápida, eficiente y apropiada, por lo que requieren emplear procedimientos bien definidos, sistemáticos y estandarizados; lo que se hace generalmente en forma mecánica y algorítmica. Desde esta perspectiva, las evaluaciones deben operar bajo normas de objetividad e imparcialidad, por lo que desean que los procesos evaluativos sean justos, o al menos que lo parezcan. Por lo tanto, la objetividad se valora altamente en este contexto, porque es vista como la promoción de la equidad.

En síntesis, es importante tomar en cuenta que existen varias perspectivas sobre las evaluaciones educativas y que ninguna de ellas debe de prevalecer sobre las demás. Lo que es más importante para el científico, no lo es para la persona evaluada y tampoco para el tomador de decisiones. El reto que tendrá el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, a quien le tocará instrumentar la evaluación de docentes, de la Reforma Educativa, será saber mediar estas tres ópticas de tal manera que las evaluaciones sean válidas ante los ojos del científico, del tomador de decisiones y de los propios docentes, así como la del público en general que estará atento de ese proceso (una óptica, no revisada en este pequeño ensayo).

* Investigador en las áreas de evaluación educativa y tecnología educativa.
Se desempeña también como docente de la Maestría en Ciencias Educativas
de la Universidad Autónoma de Baja California.

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Iniciativa INTERNET PARA TODOS EN BAJA CALIFORNIA

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El día de ayer, el presidente de ABTE presentó ante el Congreso del Estado, por la vía del Diputado Juan Montejano, la iniciativa INTERNET PARA TODOS EN BAJA CALIFORNIA.

Los proyectores digitales en el salón de clase

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En la mayoría de las aulas de nuestro país se están utilizando, desde hace ya bastante tiempo, proyectores. Unos elementos tecnológicos que permiten proyectar la información de nuestra pantalla de nuestra computadora hacia una superficie, que generalmente es el pizarrón, como una forma de “innovar” la práctica docente.

Cabe reconocer que en algunos planteles educativos, la superficie de proyección se ha sustituido por maravillosas PDIs (pizarras digitales interactivas). Unas pizarras que permiten interactuar directamente mediante diferentes tipos de “lápices” adecuados para tal labor.

¿Se usan los proyectores en nuestras aulas? Sí. Hay un uso mayoritario por parte de los docentes que disponen de los elementos anteriores. Un uso que, fundamentalmente, va enfocado en dos direcciones:

  • Proyección de presentaciones o documentos de texto
  • Visualización de elementos multimedia (fundamentalmente vídeos de Youtube)

Una de las grandes limitaciones que uno se encuentra cuando va a usar el proyector es la necesidad imperiosa, más allá de si dispone de un aparato que, conectado a la computadora, permite realizar dicha función (el mismo aparato, para que nos entendamos, que usan los hombres del tiempo para ir avanzando entre los diferentes mapas), de acudir a la computadora conectada al mismo para ir pasando las diapositivas o ir controlando el estado de reproducción de los elementos multimedia. Una limitación que impide la gestión fluida de los espacios. Una limitación que, a excepción de algunos docentes que por su cuenta y riesgo hayan decidido adquirir un control remoto,  que les permita irse desplazando por el aula mientras van controlando lo que en ese momento se está proyectando.Proyeccion

 

Por tanto, ya vemos que la gran limitación del proyector (y también, no lo olvidemos de la computadora, si queremos que el mismo esté conectado a un proyector) es la necesidad de que el docente se halle físicamente a su lado. Impide el movimiento. Hace, de una clase que habría de ser dinámica, mucho más rígida en movimientos que las explicaciones de toda la vida que impregnaban de plumones de diferentes colores una pizarrón, en la mayoría de ocasiones, de colores azules, rojos o negros.

Esa limitación no puede solucionarse sin cambiar el modelo. Es imposible incorporar la posibilidad de movimiento del docente. Como mucho, y eso en las contadas ocasiones de que se disponga de una PDI, permite un movimiento frente a la pantalla de proyección. Un movimiento que, no será tan limitante como  la necesidad de estar colocado al lado del ordenador pero que impedirá el cambio del modelo transmisivo que se podría romper dotando de movilidad al docente.

Vemos que poco podemos hacer en el caso anterior. Lo que sí que podemos probar es de intentar eliminar las malas praxis habituales en su uso. Unas malas praxis entre las que se hallarían las siguientes:

  • Dejar el aula en completa oscuridad. Son muchos los docentes que cierran las persianas a cal y canto para que el alumno pueda ver mejor la pantalla. Es un error. Esa oscuridad provoca falta de concentración. Falta de relación personal alumno-docente. Una clase dada en semioscuridad (o en oscuridad casi completa como es habitual en la mayoría de aulas que usan proyectro) impide la realización de una clase en condiciones.
  • Impedir el uso, en caso de que dispongan de equipos individuales, de los mismos a los alumnos. Cuando un docente realiza una explicación, muchas veces obliga al alumnado a cerrar sus netbooks. Eso es un error. Si la presentación se realiza de forma dinámica, muchas veces se puede obligar al alumno a buscar determinados “conceptos” que se han tratado, información interesante relacionada con el tema o, incluso, mejorar la interacción con los chavales.
  • Dedicarse exclusivamente a usar el proyector para ponerles presentaciones en PowerPoint (u otro sistema de presentaciones -Prezi, etc.-). El proyector debe ser un elemento que permita trasladar la pantalla del equipo a una pantalla de medidas superiores. Si lo único que hacemos es proyectar la típica presentación, el modelo de uso del proyector queda reducido a lo mismo que un alumno puede leer en sus libros de texto.
  • Desconocer los principales problemas que pueden darse con el proyector.El docente ha de estar capacitado para resolver los problemas más habituales que se pueden dar con el uso del proyector (como conectar el ordenador, como configurar las entradas (en caso de que alguien anteriormente haya usado un input diferente -los que lo han padecido sabrán de qué hablo-), como encenderlo, como funcionan los cables, etc.
  • Sentarse en la silla mientras se proyectan diferentes elementos. No hay nada peor que, mientras se va exponiendo lo que hay en el ordenador, el docente permanezca sentado en su silla gestionando el ordenador. Quita todo el dinamismo a la clase y aburre al más pintado.
  • Dar la espalda a los alumnos mientras señala diferentes cuestiones en la pantalla de proyección. Un error demasiado frecuente. Un error tan fácil de solucionar como es comprando un puntero láser. Algo realmente barato. Algo que permite que no debamos acercarnos a la pantalla para remarcar alguna característica. Eso sí, si se utiliza PDI y se interactúa con ella debemos situarnos en perpendicular a los alumnos. Así, la atención a lo que está pasando más allá de la pantalla, no se pierde.
  • Hablar a la pantalla. Muy relacionado con el punto anterior. La pantalla no responde. La pantalla no nos interesa para nada más que exponer determinadas cuestiones. Son los alumnos que, precisamente se hallan frente a la misma, los que deben recibir nuestras explicaciones.

Unas, muy breves pinceladas, basadas en la experiencia, sobre unos elementos tan habituales en nuestras aulas como son los proyectores.

Colaboración de XARXATIC

Febrero 14 2013

Enciclomedia: El aula digital mexicana o como no tropezar dos veces con la misma piedra

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Enciclomedia: El aula digital mexicana o como no tropezar dos veces con la misma piedra.

ECOS DEL II ENCUENTRO ABTE SAN QUINTÍN

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Durante tres días, las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California, campus San Quintín y el CBTA No. 146 se convirtieron en la sede del evento.

Los docentes asistentes pudieron participar de una conferencia magistral sobre entornos personales de aprendizaje, impartida vía Adobe Connect por el Mtro. Washington Fierro Saltos,  de la Universidad Estatal de Bólivar, Guaranda, Ecuador, que fue el “aperitivo” a lo que seria el taller interactivo “Construyendo mi PLE”. Los docentes participantes del taller, tuvieron la oportunidad de descubrir algunas de las herramientas de código abierto (software libre, sin costo) que pudieran ser utilizadas para enriquecer las secuencias didácticas de las asignaturas que imparten, dándole sentido al modelo educativo basado en competencias (Saber ser, saber hacer, trabajo colaborativo, aprendizaje autónomo)

Algunos de los elementos del PLE que los participantes construyeron:

  • Herramientas para comunicar: Skype, Edmodo, Adobe Connect, Blackboard Elluminate
  • Herramientas para compartir: Dropbox, Slideshare, Google Drive, Google docs, Edmodo, Adobe Connect, Blackboard Elluminate
  • Herramientas para crear: Wiki, Webquest, Edmodo, Códigos QR aplicados a la educación.

Cada una de las herramientas fue acompañada con ejemplos prácticos e ideas y sugerencias de cómo pueden ser incorporadas al currículo  Desde la creación de una red social académica con EDMODO, donde pueden asignar tareas de forma colaborativa, crear foros de debate, crear encuestas o exámenes on-line, compartir documentos, crear enlaces; pasando por Google Docs en donde pueden crear documentos de forma compartida en tiempo real, llegando al tema de Webquest que puede ser implementada para trabajar secuencias didácticas basadas en proyectos con rigor científico. Finalmente los participantes conocieron la forma de crear WIKI con PBWorks, herramienta que les pareció de lo más fantástica y fácil de utilizar (una de las principales características de las herramientas web2).

35 profesores de educación básica, (primaria y secundaria) y de educación media superior tuvieron la oportunidad de conocer una sala virtual de conferencias, relacionarse con sus pares de México y el mundo durante el coloquio “Educación y TIC: La segunda ola” que llevamos a cabo el día miércoles 30 y en donde participaron el Mtro Tomas Chaskel de Colombia, el Dr Eliseo Váldez Rojo de DGETI BC y el presidente de ABTE.  Los docentes quedaron en verdad sorprendidos de los recursos tecnológicos que se tienen a la mano para acercarlos a las mejores prácticas. Temas como MOOC, m-learning, competencias digitales del docente, estándares de competencia digital y curriculum fueron los puntos debatidos en el coloquio.

Aún cuando se esperaba  una mayor afluencia de profesores, sobre todo del nivel básico, queda claro que aún falta trabajar más en la sencibilización de la autoridad educativa, a fin de que otorgue las facilidades al personal docente. Hacia el futuro, pensamos que es necesario formar alianza con el Sistema Educativo Estatal para en conjunto organizar este tipo de eventos.

Tiene usted la palabra, estimado Srio. Santillana.

Julio Avilés Romero

Presidente ABTE

GRABACIÓN DE LA CONFERENCIA “ENTORNOS PERSONALES DE APRENDIZAJE BASADOS EN APLICACIONES DE CÓDIGO ABIERTO”

URL:  Clic Aquí

FOTOGALERIA

Subdirector de Vinculación del CBTA No. 146 dando la bienvenida a los asistentes a la conferencia. De izq a der: Luz Maria Perez Luna, Julio Aviles, directivo Cbta No. 146

Subdirector de Vinculación del CBTA No. 146 dando la bienvenida a los asistentes a la conferencia. De izq a der: Luz María Pérez Luna, Julio Aviles, directivo Cbta No. 146

Docentes asistentes a la conferencia

Docentes asistentes a la conferencia

Durante la clausura del taller interactivo

Durante la clausura del taller interactivo

Docentes de Cbta No. 146 que participarón en el taller interactivo.

Docentes de Cbta No. 146 que participaron en el taller interactivo.

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Docentes de Cobach plantel San Quintín que participaron en el taller interactivo