** Eduardo Kornegay

 

La propuesta del candidato Enrique Peña Nieto de  un programa de distribución de laptops a alumnos de 5o. y 6º. grados de primaria fue recibido por muchos, incluyendo a quien esto escribe , con optimismo. En términos de  política de uso de tecnología en educación representó un salto enorme, al pasar del concepto de laboratorio de cómputo en las escuelas a lo que se conoce como modelo 1 a 1, de un dispositivo por alumno. Este último enfoque es más adecuado en función de las características de la tecnología actual, especialmente su movilidad, y   ha demostrado mayor efectividad.

Desafortunadamente, las información inicial sobre las características de las laptops a adquirir, conocidas a través de la pre convocatoria de la Secretaría de Educación Publica (SEP)  del pasado 26 de marzo, nos regresan al terreno del pesimismo y a la expectativa de que este programa repita  los pobres resultados de  Enciclomedia y Habilidades Digitales para Todos (HDT), este último del sexenio pasado. A lo anterior hay que agregar la falta de información. Ya tenemos una pre convocatoria para adquirir computadoras pero  no conocemos los objetivos del programa.

Hay muchas dudas relacionadas al programa de la SEP. Parece  inocente la pregunta, pero hay que saber si se trata solamente de distribuir computadoras o hay objetivos pedagógicos involucrados. Sabemos que se va a dar una computadora a cada alumno de 5º. Y 6º. grados de  Primaria, pero no  si va a ser una sola vez o a cada alumno que llegue a 5º. grado también  se le va a otorgar. Finamente, y esto es de la mayor importancia, si el programa se va a extender a los demás grados de educación primaria.

En la pre convocatoria de la SEP llama la atención un sesgo hacia tecnologías propietarias, específicamente de Microsoft. Los requerimientos de software establecen que los equipos deben tener sistema operativo Windows y  paquetería Office. Esto tendría quizás sentido hace 20 años, pero no en la actualidad, con la presencia cada vez mayor del software de código abierto (open source). Incluir software de Microsoft va a representar un costo en licencias y es innecesario, dada la existencia de aplicaciones alternativas de código abierto. Preocupa también que en hardware se incluyan especificaciones  como una pantalla de 10 pulgadas, cuando existen laptops de uso educativo con pantallas de menores dimensiones. No esta mal tener una mayor pantalla, el problema es que eso va a hacer que el costo de las laptops se incremente

La elección de una tecnología tiene consecuencias pedagógicas. Tecnología y pedagogía están íntimamente relacionadas. Tal como dice el académico canadiense Terry Anderson,    las dos hacen una danza: la tecnología define el ritmo y el tiempo, la pedagogía los movimientos. Al incluir tecnología de Microsoft,  la pre convocatoria de la SEP introduce un sesgo hacia su utilización. Aquí cabe distinguir  dos enfoques para el uso de tecnología en educación. La visión tradicional, todavía predominante en los sistemas educativos, esta orientada al aprendizaje de herramientas o  aplicaciones computacionales, del tipo de  Office. Hay otra perspectiva que entiende la tecnología digital principalmente como un medio para que el alumno amplíe sus oportunidades de aprendizaje.  En un mundo en el cual la información es abundante y está dispersa, lo que un alumno puede aprender de su profesor y un libro de texto es  insuficiente. La computadora debe servir  para que el alumno acceda y gestione  información y desarrolle capacidades cognitivas y de aprendizaje autónomo, lo que se conoce como aprender a aprender.

Una segunda ronda de cuestionamientos tiene que ver con los objetivos pedagógicos del programa de la SEP. Si solamente se van a dar computadoras en 5º. Y 6º. grados, entonces los alumnos van a iniciar su formación primaria en un ambiente con poco o nulo  uso de tecnología,  entran   a los dos grados en los que se utiliza y  salen a otro ambiente similar al inicial, en la educación secundaria. ¿Qué resultados educativos se van a obtener con este proceso?

La introducción de tecnología en el ambiente educativo implica una nueva forma de trabajo, un cambio de cultura.  Este es un proceso que requiere tiempo y la participación de toda la comunidad escolar.  Si solo  se van a involucrar dos grados escolares, entonces es difícil que en la escuela se produzca el cambio de paradigma educativo.  En cuanto a los alumnos, lo más probable es que su actividad  se oriente en forma tradicional, con la utilización de herramientas de Office, accesos a sitios como   Wikipedia y buscadores. En estas condiciones, los resultados en el mejoramiento de la capacidad de aprendizaje de los alumnos y el desarrollo de su capacidad cognitiva serán bajos. En otras palabras, no podemos esperar grandes resultados educativos con la introducción de computadoras en solo dos grados escolares.

Otro problema relacionado al esquema de los dos grados escolares es que se debe  instalar conectividad a Internet en las escuelas, la cual resulta cara, para solo beneficiar a una parte de la comunidad.

En el contexto de un programa que se aplica sólo  en dos grados de primaria, los principales beneficios hay que encontrarlos en la parte social. Al terminar su ciclo primario, cada alumno tendría una computadora de su propiedad, lo cual abre posibilidades de aprendizaje  y socialización para aquellos que no contaban con una.  El acceso a una computadora se convertiría así en un derecho social y no en un privilegio. Este no es un punto menor. El Plan Ceibal fue definido inicialmente como de inclusión social y recientemente ha tomado un giro más pedagógico.

Sorprende también que la pre  convocatoria de la SEP, debido a sus requerimientos tecnológicos, deje fuera a One Laptop Per Child (OLPC), una organización sin fines de lucro  producto de algunas de  las mentes más brillantes en materia de tecnología y aprendizaje, como Nicholas Negroponte y Seymour Papert. Los conceptos y tecnología de OLPC son  base del exitoso Plan Ceibal, cuyos resultados conoció el Presidente Peña Nieto en su reciente visita a Uruguay. Hace algunos meses OLPC  gano una licitación de 50,000 computadoras en Honduras y en la vecina Nicaragua una fundación privada ha distribuido 30,000 computadoras XO.

Tenemos ya dos experiencias fallidas de tecnología educativa, Enciclomedia y HDT. El programa a implementar en este sexenio  desafortunadamente no pinta bien. Todavía es tiempo de corregir. Quizás el problema  está en que hemos hecho estos programas a la mexicana. En esta ocasión podemos aprovechar la experiencia internacional de este tipo de programas, como es el caso de Uruguay,  lugar  del  experimento educativo más importante del mundo.  Lo que no debemos  permitir es un fracaso mas, otros seis años perdidos (ya llevamos doce).   En tecnología educativa, en  este momento lo que necesitamos es un home run, no que nos canten el tercer strike.

** Miembro fundador  ABTE
eduardokornegay@hotmail.com