A propósito de la noticia publicada en el periódico EL UNIVERSAL relacionada con el hecho de que la UNAM dio a conocer ayer Miércoles, que iniciarán un programa piloto que consistirá en entregar Ipads a los alumnos de nuevo ingreso de las preparatorias 4 y 6 (Escuela Nacional Preparatoria).

Según la nota periodística, las Ipad vendrán precargadas con contenidos educativos como son libros de texto digital o cursos interactivos. Agregan que los dispositivos también puedan ser precargados con exámenes de autoevaluación, con lo que se pretende que el usuario reciba recomendaciones para capacitarse.

De entrada, puedo anticipar que el modelo de implementación fracasará. Me causa sorpresa, el hecho de que el principal argumento para entregar Ipads es que los estudiantes dispondrán de libros de texto en formato digital, en lugar de ver en primer lugar, un nuevo modelo pedagógico o un proyecto de integración curricular para el área de matemáticas, química o física, asignaturas que tradicionalmente presentan altos niveles de reprobación en el bachillerato. ¿Habrán leído las diferentes experiencias que se han llevado con tabletas en diferentes países y entornos, antes de decidir incorporarlas en este nivel educativo?

Como lo he comentado en publicaciones anteriores, una propuesta de integración curricular de tecnología en las aulas, debe estar apoyada por un modelo pedagógico innovador, un proceso de actualización docente y una actualización de los planes curriculares que aseguren alcanzar las competencias determinadas por la RIEMS (Reforma Integral de la Educación Media Superior). Lamentablemente, detras de la iniciativa se ve el interes empresarial, pues según el árticulo en el esquema de financiamiento del proyecto concurren empresas externas, ademas de la aportación de los beneficiados. La pregunta surge: ¿Porqué la UNAM se compromete con empresas a las que se les tendrá que pagar por contenidos, si existen los recursos abiertos, que no cuestan? Las empresas no son instituciones de caridad, y evidentemente, y si es como lo imagino, la empresa pone el Ipad, cobra derechos por los contenidos y los académicos tendrán que adaptarse, en el mejor de los casos, a los recursos precargados en los dispositivos.

El Ipad es un gadget pasivo, es decir, por su diseño, el usuario solo juega el rol de buscador y consumidor de información. Para elaborar documentos, presentaciones, mapas conceptuales, líneas de tiempo, edición de video, por mencionar algunas actividades, el usuario tendrá que pagar para comprar aplicaciones y accesorios como lo son, un teclado externo.

Aún no hay investigaciones serias que demuestren que con la incorporación de Ipads en las escuelas, los estudiantes obtienen ganacias cognitivas significativas y de largo plazo. Por otro lado, habría que indagar si los académicos de estas escuelas preparatorias fueron tomados en cuenta para determinar la factibilidad y viabilidad de esta iniciativa.

Julio Aviles R.

Presidente de la ABTE

Referencias:

www.eluniversal.com.mx/nacion/206434.html