¿Instructivismo, constructivismo o conectivismo?

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El instructivismo esta en decadencia. Atrás quedan los días del egocéntrico profesor transmitiendo información pre-seleccionada a unos estudiantes pasivos.

En la década de los noventas, el constructivismo tuvo un nuevo amanecer para el diseño instruccional debido al crecimiento de la llamada web 2.0. Los estudiantes se transforman en participantes empoderados para la búsqueda de nuevo conocimiento y el aprendizaje de manera autónoma, en el contexto de sus propias necesidades y experiencias individuales.

Por otra parte, los maestros entusiastas, se transformaron en facilitadores, guiando y apoyando a los aprendices para que sean capaces de cuestionar, explorar, descubrir e incluso generar nuevos aprendizajes.

Avanzamos rápido y hoy el conectivismo se ha convertido en la última tendencia. En esta era digital, reconozco que hay demasiado conocimiento que se distribuye  y que éste cambia muy rápidamente. Así que olvídate de intentar “saber todo”; en lugar de esto, construye tu propia red de fuentes de conocimiento y accede a ella donde sea y a la hora que sea.

La secuencia de eventos que he descrito anteriormente, la mostraré gráficamente, acompañada de los principales aspectos de las tres pedagogías:

INSTRUCTIVISMO —–> CONSTRUCTIVISMO ——–> CONECTIVISMO

¿Es una representación justa?

Si lo es, cronológicamente hablando, pues el concepto de constructivismo fue introducido después del instruccionismo y el conectivismo surge después del constructivismo.

El diagrama puede engañosamente sugerir una evolución del diseño instruccional. Dicho de otra forma, el constructivismo fue intelectual y pedagogicamente superior al instruccionismo, de tal suerte que lo reemplazó. De igual forma, el conectivismo es pedagogicamente e intelectualmente superior al constructivismo, que pronto lo reemplazará.

La gráfica refleja claramente una evolución en el planteamiento de la enseñanza y el diseño instruccional, pero creo que sería un error considerar que estas últimas pedagogías podrán sustituir a sus predecesoras.

EL MUNDO REAL

Mi punto de vista se basa en la observación a través del tiempo. Efectivamente, el lugar en donde se ejecutan los procesos de enseñanza y aprendizaje se ha vuelto más constructivista, inclusive, más conectivista con el paso del tiempo, pero todos sabemos que el instruccionismo se mantiene vivo y goza de cabal salud.

Por dar unos ejemplos, clases cara a cara, con alumnos formados en filas, así como asesorías uno a uno son prácticas que permanecen vigentes. Incluso, en el espacio del e-learning, los cursos a distancia son típicamente lineales, las clases virtuales frecuentemente son una réplica del aula de ladrillo y cemento, mientras que los podcast y videocast, desde luego, son esencialmente instructivistas. Mientras más cambian las cosas, más permanecen igual.

¿Porqué ocurre esto?

¿Porqué, en medio de los constantes avances de las teorías del aprendizaje y del diseño instruccional progresivo, el instruccionismo rampante permanece activo?

¿Porqué el construccionismo y el conectivismo no han explotado fuera de la olla hirviendo?

Las respuestas, creo, se basan en que el instruccionismo se produce y reproduce en la zona de confort del profesor.

Me permitiré extender mis argumentos al campo de los servicios financieros.

Cuando un nuevo empleado es reclutado en la organización, hay ciertas cosas que son necesarias que él conozca de antemano. Por ejemplo, es imperativo para el empleado, entender como funciona el sistema financiero o bien, un régimen fiscal determinado o incluso como se gobierna una opción de inversión determinada.

No solo la buena comprensión de los conceptos fundamentales tienen una evidente influencia en la capacidad del empleado para realizar bien su trabajo, pero dejando ese aprendizaje en manos de la suerte, podría traer graves consecuencias y riesgos para la organización.

Aquí es donde un enfoque instructivista puede ser efectivo. Ya sea en un salón de clases, a través de un curso en línea o de alguna otra forma, un sujeto experto dentro de la organización, generalmente provee al aprendiz con una secuencia programada de conocimientos, que lo lleven a construir un marco de conocimientos básicos en su mente.

Como un novato en el tema, es poco probable que el aprendiz sepa lo que realmente necesita saber. El sujeto experto es quién transmite esa información rápida y eficientemente. Posteriormente, bajo un enfoque constructivista, el  sujeto tiene la facultad  para expandir y profundizar sus conocimientos bajo su propia iniciativa. Por ejemplo:

  • Foros de discusión (Asíncronos o síncronos), en donde el aprendiz realiza consultas, hace preguntas, clarifica conceptos y comparte experiencias.
  • Wikis que contienen bancos de conocimiento no lineal que se consultan cuando sea necesario
  • Buscadores que le permiten al aprendiz trazar sus propios senderos de investigación

Ya no es un novato. El aprendiz cuenta con una serie de herramientas  que le permiten controlar, guiar y profundizar en el contexto de lo que ya conoce. A medida que el aprendiz adquiere experiencia, deberemos reconocer que en la era digital, ninguna persona puede conocer todo. En este punto, un enfoque  conectivista faculta al aprendiz para que extienda y amplié su conocimiento.

Los siguientes son ejemplos de fuentes potenciales de información que el aprendiz deberá incorporar a su red personal de aprendizaje:

  • Marcadores sociales
  • Curación de contenidos, blogs, wikis y foros de debate
  • Redes sociales y profesionales, tales como facebook, twitter y linkedin.
  • Conferencias en vivo vía streaming, webinars con expertos de la industria y otros eventos cara a cara.

En el entorno actual, veo a  un experto, como el individuo que tiene la capacidad de acoplar una rica fuente de conocimientos con otros nuevos conocimientos en el momento mismo en que son noticia.

En el mercado laboral, es claro que el instruccionismo, el constructivismo y el conectivismo no son necesariamente mutuamente exclusivos. Una persona que utiliza el e-learning, astutamente puede aplicar los principios de las tres pedagogías, tanto como las circunstancias de su propio proceso crecen o caen. Tal como lo he sugerido, esta estrategia puede conducir al aprendiz de novato a experto en un dominio en particular.

Desde una perspectiva practica, ¿ Es la evolución del diseño instruccional, que paso desde el instruccionismo al constructivismo y luego al conectivismo una historia ficticia?

Las tres pedagogías se construyen e interrelacionan una con otra, de tal suerte que proveen un set de herramientas que pueden ser explotadas por los profesionales hoy en día. Por lo tanto, les propongo pasar del anterior esquema que evoluciona de izquierda a derecha, por otro con una nueva interpretación:

Tres teorias

Este diagrama reconoce la cronología de la teoría del diseño instruccional, donde la pedagogía más antigua ocupa el círculo de la izquierda, y las pedagogías posteriores ocupan los anillos exteriores. Sin embargo, no sugiero que una pedagogía reemplaza a la otra, sino que se complementan entre sí. Es importante señalar que, en cualquier organización, los empleados estarán en diferentes estadios de aprendizaje a través de múltiples dominios. El diseñador instruccional tendrá que establecer un  equilibrio entre los tres enfoques pedagógicos para apoyar a todos por igual.

Por ejemplo, mientras que un curso en línea puede ser a propósito instructivista para apoyar al aprendiz novato, es importante que se adoptar un enfoque  centrado en el alumno para que el mismo curso pueda servir a otros que quieran tomarlo.

Conclusión

Para terminar, si alguien me pregunta: ¿Instructivismo, construccionismo o conectivismo?, les dire: “Las tres pedagogías son relevantes y depende del contexto del aprendiz, utilizar una u otra, o todas a la vez”

Mtro. Julio Aviles Romero

Presidente de ABTE

Referencias:

Tracey, R. (2011). E-Learning Provocateur. Vol 1.

CELULAR A LOS NIÑOS: ¿Dar o no dar?

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Actualmente los padres de los llamados nativos digitales (Generación Z les llaman también), están en un tremendo dilema: ceder a la presión que sus hijos menores ejercen sobre ellos, a fin de que les regalen un teléfono celular, con las implicaciones que este hecho trae consigo. (Uso de Internet, redes sociales, what´s app, juegos on-line, etc) cuyo manejo los chicos aprenden intuitivamente en forma acelereda.Moviles_Niños

La forma en que los niños menores de edad emplean el tiempo libre a cambiado desde hace pocos años; ahora su entretenimiento esta basado en los videojuegos y el uso de gadgets (celular, tableta, laptop, ipod). Ante esto surge una interrogante:

¿Qué es mejor: educar o prohibir?

Desde luego que cada caso es diferente y los padres saben (tal vez no) como orientar a sus hijos en este asunto complicado. Lo que no se puede soslayar, es el hecho de que Internet, los dispositivos móviles y las redes sociales han llegado para quedarse. Es una nueva cultura que permea a todas las clases sociales por igual. Estan en nuestro diario acontecer y los pequeños ven como sus padres viven de manera permanente interconectados vía celular, el cuál llegamos a consultar casi 150 veces al día  en promedio, según un estudio de la Fundación telefónica en España.

¿Cedo a la presión o aguanto? ¿Hasta cuando?

El dilema no es para menos: Si no cedes y prohíbes que tu hijo, por ejemplo, de 9 años tenga un teléfono celular cuando todos sus amigos lo tienen, quizás estés promoviendo de alguna forma que se sienta excluido y que vaya a generarse en él un ansia mayor (sabemos que lo prohibido, atrae aun más todavía). Por otro lado, ¿esta preparado un niño de 8,9 o 10 años para hacer un uso responsable de las opciones que le proporciona el tener su propio teléfono inteligente?

Es una decisión que compete solamente a los padres de familia, pero el hecho es que este dilema es una realidad enorme, a la que seguramente los nativos digitales ya no tendrán que enfrentar cuando sean padres, debido a que al menos, tendrán una mínima referencia pues ya experimentaron el poseer o no un móvil a temprana edad.

Una vez hecha la reflexión anterior, deseo compartir con mis lectores, el caso de una persona cercana que enfrento esta decisión de una forma muy particular e inteligente:

Un caso real: ¿Cómo resolvió mi hermano el dilema?

Los antecedentes: Mi sobrino Daniel, hoy de 12 años, llevaba ya casi dos años sometiendo a su padre, mi hermano, a una presión constante: quiero un celular, quiero un celular, pues todos mis amigos ya tienen uno, soy el único de todos mis amigos que aun no tiene un celular, así sonaba la tonadita un día si y otro también. Quizá esa tonadita te suene familiar.

Mi hermano iba aguantando el pressing de forma estoica: “aún no, eres muy pequeño” y a veces soltaba las palabras mágicas: “No me importa si tus amigos ya tienen celular, tu no, porque si tus amigos se tiran de un puente, ¿acaso tu iras tras ellos?

En estos casos, lo que menos se te puede ocurrir es decir: “yo a tu edad, no tenia un celular y no me ha pasado nada”, pues más bien habría que decir: “yo a tu edad ni me hubiera imaginado que íbamos a poder acceder a ¿¿Internet??? desde un celular, que ahora tienen mejor resolución que una pantalla de televisión”

Bueno, el caso es que, tarde o temprano, llega el momento de dar el brazo a torcer, y ese momento fue finalmente la navidad pasada. Cuando ya mi sobrino empezaba a pensar que iba a pasar a la historia por ser el último ser humano en tener su propio teléfono móvil, Santa le trajo lo que llevaba meses, meses y más meses pidiendo. El ansiado teléfono inteligente que recibió con una mezcla de súper emoción e incredulidad por igual.

Eso sí, mi hermano, que no suele dar paso sin huarache (o al menos lo intenta) se encargó de ponerle los pies en la tierra al chamaco, antes de que ni siquiera terminara de sacarlo de su caja. Y a las primeras de cambio le advirtió de que sí, ya tenía teléfono, pero con condiciones. Y no precisamente un par de reglas no escritas de esas que rápidamente se las lleva el viento.

Previamente, antes de decidir  a dar su brazo a torcer, había estado investigando por la Red (¿dónde si no?) y dio con algo que le pareció interesante: una madre americana había hecho firmar a su hijo un contrato en toda regla para asegurarse de que iba a usar, en este caso su iPhone, de forma responsable. Lo leyó de cabo a rabo, lo tradujo y lo adaptó a sus propias necesidades. Y, sin pensarlo dos veces, imprimió el citado contrato que, por supuesto, le hizo firmar a mi sobrino, que se quedó sorprendido y sacado de onda. Sí, atado ya por un contrato a la tierna edad de 10 años .

Le he pedido a mi hermano  el contrato para que me dejara reproducirlo y me ha dado su autorización. Eso sí, me ha insistido en que es una idea que tomó a su vez de una madre americana. Así que, aquí te dejo el contrato que mi hermano le hizo firmar a mi sobrino antes de empezar a usar su nuevo teléfono inteligente con acceso a Internet. Y, aviso a mis tres lectores, el contrato incluye alguna cláusula que no estaría mal que también nos aplicáramos los adultos (me incluyo):

Contrato para usar responsablemente el teléfono celular

1. Yo he comprado el móvil. Pero yo te lo presto porque te quiero y confío en ti.

2. Yo siempre sabré la contraseña.

3. Si suena y conoces el número, contesta. Sé educado. Contesta siempre, siempre, la llamada de  papá y mamá.

4. Me entregarás el teléfono cada mañana antes de ir a la escuela y estará apagado toda la noche y los fines de semana el teléfono se apagará a las 10 p.m.

No llamarás al teléfono fijo de alguien porque sabes que no es una hora apropiada y sabes que podrían responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No te llevarás el celular a la escuela. Habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6. Si el celular se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable y la reparación la tendrás que pagar tú. Para ello, ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos.

7. No uses el teléfono celular para mentir, hacer tonterías o engañar a otra persona. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes de texto, correos electrónicos o digas nada a través del celular que no dirías en persona o en presencia de papá y mamá..

9. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona mayor, preferiblemente, de tu familia.

10. Apágalo o ponlo en modo vibrador cuando estés en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otra persona.  No eres una persona mal educada, no dejes que el celular cambie eso.

11. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

12. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo  todo.  Almacena recuerdos  en tu memoria para toda la eternidad.

13. A veces conviene dejar el teléfono en casa. Hay que saber vivir sin él, no es necesario estar siempre conectado.

14. Es genial poder escuchar música en tu celular pero no tengas miedo de bajarte música nueva o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tienes que tener tu propia personalidad.

15. Es genial poder jugar en tu celular pero recuerda que también existen juegos que te ayudan a aprender jugando como los juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.

16. Metes la pata y te quitaré el teléfono. Hablaremos sobre ello y volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

¿Qué te parece? Un contrato de lo más completo, ¿verdad? En estos meses transcurridos desde Navidad, el resultado de todo esto es que mi sobrino está acatando las normas y que no está tan “obsesionado” con el móvil como lo estaba cuando todavía no lo tenía. En principio, el contrato está cumpliendo su papel.

¿Tú como lo ves? ¿Es mejor prohibir o educar? ¿Incluirías alguna cláusula más en el contrato?

Sería una buena idea charlar con los directores, supervisores y maestros de primaria sobre este asunto. Compartan con los padres de familia. Lamentablemente existe mucha ignorancia y apatía en este tema. Las estadísticas sobre los ciberdelitos aumentan de forma exponencial en nuestro estado y México en general. Otro dato: La venta de celulares inteligentes esta por arriba de la venta de tabletas, laptops y computadoras de escritorio.

Mtro. Julio Avilés Romero

Presidente de ABTE