Después de algunos dias de ausencia, retomo el teclado, y me atrevo nuevamente a compartir con la comunidad académica este artículo escrito  por Beatriz Montesinos y que me ha parecido interesante, por la problematica que representa para los docentes en actividad captar la atención de sus alumnos.

Últimamente oigo mucho esta queja por parte de los profesores: los niños y jóvenes no escuchan, y no prestan atención, lo que supone un desgaste de energía enorme para el profesor hasta que logra un mínimo de atención y escucha activa por parte de los alumnos.

También es una constante en las charlas entre madres y padres: “Es que no hacen caso”, “Me canso de repetir las cosas y nada”, “Es como hablarle a la pared”…

No estamos ya en la época del autoritarismo, donde el profesor hablaba y los alumnos escuchaban con miedo a participar, donde los padres decidían y los niños acataban sin rechistar. Estamos en la época en la que nos jactamos de utilizar el diálogo, pero ¿sabemos dialogar?.  A dialogar también se aprende, y  el diálogo como forma básica de interacción  y aprendizaje también se enseña, y una de las cosas más importantes en este punto es aprender a escuchar.

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Me han parecido buenas y prácticas las estrategias que propone  Rebecca Alber en el blog de Edutopia para motivar la escucha activa en los alumnos, y que traducidas por mí y aportando mi pequeño toque personal serían las siguientes:

5 Estrategias para lograr que los niños escuchen

1. Dilo sólo una vez.

Cuando los niños se acostumbran a oír las órdenes una, dos, tres, hasta cuatro veces.., ¿para qué van a prestar atención a la primera?

Recálcales que tú acostumbras a dar la orden una sola vez. Si alguno, a pesar de ello, anda distraído (que será lo más normal) no le repitas la orden tal cual lo hiciste anteriormente, dale alguna pista sobre lo que has dicho previamente, y recuérdales que deben contar hasta 3 antes de preguntarte. De ese modo se aseguran de no preguntar cosas que igual ya saben.

2. Habla, muévete y para.

Mientras explicas o hablas acerca de un tema en concreto, haz que estén atentos, avisándoles de que harás pausas y elegirás a uno de ellos para que les explique a los demás su visión acerca de lo que han escuchado.

También puedes hacer pausas para que ellos hablen entre sí acerca de lo que han escuchado (lo que también te sirve a ti para comprobar su comprensión)

3. Utiliza “señales manuales”.

Se trata de signos que les permita expresar opiniones acerca de lo que se está escuchando en clase.

Por ejemplo, puedes leer un texto de opinión o una cita de algún personaje histórico y puedes pedirles su opinión del siguiente modo: “Los que estéis de acuerdo, levantáis un dedo; los que no lo estéis levantáis dos, y los que estéis indecisos levantáis tres.”

Esta estrategia permite la participación de toda la clase, y “da voz” a aquellos más tímidos.

4. Prestar atención, parar y parafrasear.

Conocer estrategias para escuchar a los demás e interpretar sus puntos de vista es una habilidad básica e imprescindible.

Cuando los niños trabajan en grupos se puede utilizar la siguiente técnica:

a. Asigna un portavoz por grupo de trabajo (que puede ir rotando)

b. Pide a los demás que escuchen atentamente y eviten interrumpir mientras el otro habla. Sólo deben escuchar.

c. Cuando la persona que está hablando deja de hacerlo, entonces los demás parafrasean algo que el compañero ha dicho: “Tú crees que…”, “No estás seguro de…”, “Para ti es importante…”

d. Después de ello, pueden continuar con un enunciado centrado en el “Yo”: “Ya veo lo que quieres decir…”, “No estoy de acuerdo con lo que dices…”

 Utilizar este tipo de frases y parafrasear constituye una herramienta muy útil para los alumnos, para aprender la forma correcta de escuchar y de mantener una conversación.

5. Que planteen sus propias preguntas

Cuando los alumnos estén escuchando un discurso, viendo un documental o escuchando una historia leída por otros interrumpe varias veces para que escriban preguntas acerca de lo que acaban de escuchar.

De este modo se activa su escucha, atendiendo a aquellos aspectos que no tienen clavos o que pueden presentarles dudas.

Es cierto que “entrenamos” más para dar respuestas que para hacer preguntas, pero con esto último conseguimos poner el foco de atención en aquello que los alumnos no han entendido o que para ellos puede ser un verdadero “misterio”.

Por último, hay que transmitir a nuestros alumnos la importancia y el valor de saber escuchar, y enseñarles las técnicas verbales y no verbales para ello (mantener el contacto visual, mostrar interés, no cortar la conversación de los demás…)

“Una de las más sinceras muestras de respeto hacia el otro es, sin duda, prestar atención a lo que dice”