Paradigma del apoyo y del complemento

Los proponentes del “mobile learning” continúan colocando a la sala de clase como el foco central del aprendizaje académico. Todo lo que se haga al margen de ella, con o sin tecnología, se interpretará como una “expansión del aula”, un complemento y “apoyo” a las actividades aulícas presenciales. Esto quiere decir que, sin asistencia al aula, las actividades de complemento y “apoyo” tienen el mismo sentido que tiene el que apoya a un corredor que no corre.  ¿Y si invertimos la típica versión anterior por esta otra: las actividades del aula estarán orientadas a dar apoyo a las actividades llevadas a cabo fuera del aula usando la conectividad móvil?  Ambas versiones padecen del mismo error, el de sojuzgar la calidad y valoración del aprendizaje en función del espacio y del tiempo. Precisamente este tipo de error es el que ha llevado a los sistemas educativos, en múltiples intentos de integrar la tecnología en el proceso enseñanza-aprendizaje, a encender los móviles en la sala de clase, poniendo a competir la conectividad móvil del estudiante con la conectividad del sistema. Las dos formas de aprender son autosuficientes y completas, igualmente eficientes y dispares en costo-efectividad. La más eficiente y económica para el currículum bimodal es la “escuela-móvil”, aquella que se engancha en la red móvil, y no en la red estática del sistema. Se necesita valor para elegir, así haya que cerrar escuelas.

Paradigma asistencial: Cuando el móvil suple la necesidad de asistir a la escuela

En el paradigma asistencial se requiere asistir a clase para aprender y dar cuenta de lo que el sistema quiere que se aprenda. Las llamadas escuelas para el siglo XXI o escuelas del futuro son el resultado revelador de esta obsesión por crear la necesidad de asistir a la escuela para usar el Internet “manco, cojo y jorobado” que se provee en los salones adaptados como “centros de cómputo” (ignoro por que les llaman así)

Es más importante, trascendental y revolucionario llevar la escuela al móvil que asistir con el móvil a la sala de clase. A propósito, cada día se hace más irrelevante alambrar con fibra óptica las aulas o colocar puntos WIFI en los centros educativos. La diferencia entre la escuela en la Nube e Internet en la escuela es abismal y crítica. La mayoría de los administradores educativos y docentes, obsesionados con el paradigma asistencial, se resisten aceptar esta diferencia y siguen con la idea de aumentar el número de computadoras de escritorio en la escuela.

El reto de la escuela del futuro no es el de Internet en la escuela, ni el de la escuela conectada; sino el de la escuela en Internet y el de los estudiantes bien conectados (que ya lo están, a pesar del sistema), de tal forma que éstos puedan “asistir” a ella desde cualquier lugar y a cualquier hora, llueva, truene o relampaguee.

El escenario apropiado de los dispositivos móviles es la Nube y no el aula. Sacar al móvil de este entorno virtual y sentarlo en el pupitre sería cavar su propia tumba. Cuando se intenta integrar el móvil al aula, se escucha un estrepitoso revoleteo como peces fuera del agua atrapados en la red. En estas condiciones, siempre cabe la posibilidad de visualizar el dispositivo móvil como un entrometido, por no decir enemigo. No competirás con el teléfono celular por la atención de tus alumnos, te aliarás con él, recomienda Raúl González los 10 mandamientos del profesor-coach con la esperanza de que se quede para siempre en el aula. Nosotros, que defendemos la desconexión escolar y la sustitución del aula para el currículum bimodal mediante la conectividad móvil, percibimos al móvil como el mejor amigo y aliado del estudiante que llega al punto de prescindir de la conectividad del sistema, del aula física y de la asistencia a clase.

Paradojicamente, en muchas escuelas, el teléfono celular esta prohibido por los directores, en lugar de educar en su uso y sacar ventaja de todas las posibilidades educativas que este ofrece. Con la era móvil, las escuelas y las salas de clase se han vuelto innecesarias para el currículum bimodal (contenidos conceptuales y procedimentales) y para la materialización del conocimiento gestado.

Entendemos por materialización del conocimiento su producción, colaboración y compartición. Es urgente soñar y crear otros contenidos distintos a los conceptuales y procedimentales si se quiere dar sentido a las estructuras escolares (Ver Dinorah E. Lozano y Educación de Mínimos).  No hay razón para que, en la era del aprendizaje ubicuo, la asistencia a clase del estudiante, en algunos casos también la asistencia de los padres, siga siendo un criterio ancla para explicar el éxito o fracaso escolar.

La nueva tecnología que no sustituya al estudiante (y al maestro también) en el aula, ni es nueva ni buena.

Cuando los móviles se encienden fuera del aula

No hay manera de aprender y enseñar sin tecnología pensada como herramienta. Todos los intentos de equipar con aparatos tecnológicos el aula e integrarlos en la clase han fracasado porque:

  • Se equipa al aula. Empoderamiento del sistema.
  • No son costo-efectivos. El resultado, en términos de éxito académico, no se altera; en algunos casos empeora. Todas las tecnologías adosadas al aula, supuestas a cambiar la educación, pasan a mejor vida. Sólo el gis y el pizarrón se mantienen imbatibles.
  • No empoderan al estudiantado. Está bajo el control del sistema educativo.
  • Su uso es limitado (7×5), inseguro y complejo.
  • Conectividad estática, limitada en tiempo y espacio.

Con el advenimiento de la conectividad móvil mas allá de las 4 paredes del aula:

  • Se equipa al estudiante. Empoderamiento estudiantil.
  • El sistema pierde el control del equipo y de los medios, incluyendo el medio de Internet.
  • Está bajo el poder del estudiante donde sea a la hora que sea (24×7).
  • Comunicación espontánea multimedia, como en el aula presencial con o sin PDI.
  • No tiene que asistir al centro educativo para usar el equipo y los medios.
  • Conectividad prácticamente sin limitaciones en tiempo y espacio.

 

Publicado originalmente por Juan Quintana*

http://bblanube.blogspot.com.ar/2014/05/conectividad-movil-y-los-paradigmas.html

 

* Juan Quintana (Doctor en Filosofía, especialidad en “Counseling Psychology“,Newport University, California) actualmente enseña cursos en la UMET, Centro de Aguadilla, Puerto Rico