En esencia, “El aula inversa” se refiere a ciertos aspectos de la enseñanza que se mueven fuera del aula y en el espacio de las tareas. Con el advenimiento de las nuevas tecnologías, en concreto la posibilidad de grabar con dispositivos digitales, lo que llaman “screencasts”, los videos de instrucción se han convertido en un medio común en el aula inversa. Aunque no se limita a los vídeos, una clase invertida más a menudo aprovecha diferentes formas de videotutoriales publicados en Internet dirigidos a los estudiantes.

 

A pesar del reciente boom, impulsado principalmente por el trabajo de Salman Khan y difundido ampliamente en TED talk, la instrucción inversa no es de ninguna manera una nueva metodología. En el siglo 19, el General Sylvanus Thayer creó un sistema parecido en la academia militar de West Point, donde los estudiantes de ingeniería, dado un conjunto de materiales, fueron los responsables de la obtención de los contenidos básicos de la asignatura antes de venir a clase. Después, el espacio del aula se utilizó para el  desarrollo del pensamiento crítico y resolución de problemas en forma grupal.

LO POSITIVO

Los defensores del aula invertida ponen énfasis en su potencial como herramienta para el ajuste de tiempos de instrucción. Jac de Haan, autor del blog de tecnología con intención lo escribe bien:

“… El enfoque de la enseñanza inversa es diferente de otros ejemplos en los que la tecnología en sí misma no es más que una herramienta para la comunicación docente-alumno. La clase invertida permite a los educadores aplicar diferentes modos de instrucción a fin de satisfacer las necesidades individuales de los estudiantes, además de permitirle al docente invertir más tiempo de  aula centrado en la colaboración y mejora  del pensamiento crítico”.

LO NEGATIVO

Los críticos de la clase invertida (flipped classroom)  argumentan que la instrucción en línea pone a los estudiantes que no tienen acceso a Internet en desventaja.

Por otra parte, si se han suministrado materiales en clase o a través de videos instruccionales, la conferencia magistral sigue siendo una mala forma para transferir la información.

Personalmente, creo que el boom de la clase invertida está un poco fuera de proporción. El aula inversa es un concepto simple que no necesita título. La buena enseñanza, independientemente de la disciplina, siempre se debe limitar la transferencia pasiva de conocimientos en clase, y promover entornos de aprendizaje que fomenten la  investigación, colaboración y el desarrollo del pensamiento crítico. Nosotros, como educadores, debemos esforzarnos para guiar a los estudiantes a través de situaciones desconcertantes, y lo más importante, trabajar con otros docentes para desarrollar las habilidades pedagógicas requeridas para llevar todo a la práctica. Teniendo esto en cuenta, la buena enseñanza puede originarse de muchas formas, y la mentalidad de la clase invertida puede ser una de las muchas soluciones para los educadores.

Como instructor de matemáticas, me encuentro ante un  camino que se bifurca en dos direcciones. El profesor de la asignatura en mí está profundamente comprometido con  la innovación, y empoderamiento de mis estudiantes con las habilidades necesarias para construir y probar sus propias ideas. El maestro innovador que subyace en mí teme el envío de mis estudiantes a la aplicación del examen ENLACE por haber cubierto sólo una parte de todo el contenido requerido para esa evaluación estandarizada. Dada esta tensión, he encontrado la fusión de los aspectos del aprendizaje por indagación e instrucción que se basa en videos instruccionales que he construido desde hace 2 años,  los cuales me ayudan a dirigir mis esfuerzos a ambas necesidades. Mi blog es la vía que utilizo como método de clase invertida, en un proceso de aprendizaje por descubrimiento e indagación. El aula invertida es posible en tanto los estudiantes dispongan de dispositivos móviles o fijos en casa.

REFLEXION

Si, como yo, usted está interesado en el uso de los aspectos de la clase invertida para resolver un problema en su práctica, le invito a reflexionar sobre los siguientes puntos antes de decidir por la metodología del aula invertida:

Paso 1: Identificar su estilo de enseñanza actual o deseado.

Paso 2: Hágase esta pregunta: Dada mi estilo, utilizo el tiempo de mi clase para enseñar a bajo nivel, conceptos  o algorítmicos de procedimientos?

Paso 3: En caso afirmativo, empiece  por la creación de oportunidades para que los estudiantes obtengan esa información fuera del aula.

Paso 4: Incluir un sistema que fomente la reflexión y síntesis de lo aprendido que esté basado en tareas.

Espero que los pasos anteriores le sean de utilidad. Como todos sabemos, la enseñanza puede ser un acto poderoso y en muchas ocasiones con un estilo muy personal, en el que el camino correcto es tan diverso como los estudiantes con los que trabajamos.

“La buena enseñanza no puede reducirse a una técnica, una buena enseñanza proviene de la identidad y la integridad del profesor.”

Les compartiré una anécdota de mi vida personal. Este verano empecé a sentir molestias en uno de mis dientes. Acudí al cirujano dental que un buen amigo me recomendó. Como lo temía, tuve que acudir a varas sesiones, pues eran varios dientes los que estaban dañados y en uno de ellos, la caries había causado tal efecto, que se me tuvo que practicar una endodoncia.

Durante todo el proceso, me quedé muy impresionado con la confianza y el conocimiento de mi cirujano dentista. Entonces fue que me di cuenta: ¡Mi cirujano dentista seguramente tuvo a un profesor!  Aprendió cómo llevar a cabo una cirugía en la escuela! Un instructor le enseñó cómo hacer eso, algo que es muy importante, de una manera muy eficaz! Como profesor, tengo el presentimiento de que mi cirujano no aprendió cómo restaurar mi dentadura solamente adquiriendo información de forma pasiva a través de un libro de texto o una conferencia magistral. Más bien, estoy seguro de que su confianza y habilidad fue cultivada a través de horas de investigación, ensayo y error, con instructores  a su lado todo el camino. En resumen, estoy seguro que aprendió en el hacer y no solo del escuchar y observar.

Debemos esforzarnos por ser facilitadores, mentores y guías para nuestros estudiantes, como si para lo que les estamos preparando, al igual que mi cirujano, fuera la voluntad para enfrentar situaciones cambiantes día con día. Cualquier metodología de enseñanza que amplifique este papel es un paso en la dirección correcta.

JULIO AVILES ROMERO

Presidente de ABTE

 

*Referencias:

To Flip or Not to Flip.

Modifying the Flipped Classroom