Seguro que recuerdas la imagen de ese pobre burro siguiendo una zanahoria que dirige alguien montado en su lomo con un palo y una cuerda. Cada vez más pedagogos están escribiendo y hablando de que los sistemas educativos surgidos del movimiento internacional que ampara a la RIEB y la RIEMS (Reforma Integral a la Educación Básica/Media Superior) representan a ese burro.
En esta analogía, la zanahoria sería el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA). Una batería de pruebas normalizadas que miden la competencia en matemáticas, lenguaje y comunicación; y cuyos resultados se traducen en una puntuación para el estudiante, la escuela y los estados de la república. Con tales números se configura el ranking, que es lo que se transmite a la opinión pública. Es una forma muy meditada de poner foco mediático sobre lo que mide PLANEA y restar trascendencia a lo que no mide (aspectos tan importantes como los valores, la interdependencia, el pensamiento crítico o el desarrollo de la creatividad).

El documento rector de PLANEA establece que los instrumentos de evaluación se diseñan a partir de los planes de estudio de los niveles básico y media superior, que como sabemos, tienen un enfoque por competencias, que demanda el mercado laboral. Pero este argumento también se está desmoronando. Un buen ejemplo es el estudio realizado en 60 países sobre lo que las empresas valoran más en sus empleados. Resulta que las dos competencias más buscadas son: (a) adaptarse a los cambios y (b) generar nuevas ideas. Ante la fuerza de esta y otras evidencias similares, algunos países están cortando la cuerda de la zanahoria.

Yi Houqin es el responsable de la política educativa de Shanghai, que siempre está entre los primeros de PISA. Lejos de presumir de ello, declaró que están sopesando abandonar la competición:

“Shanghai no necesita supuestas escuelas número uno, sino centros que se atengan a principios educativos razonables, que respeten y potencien el desarrollo de los alumnos”

Ken Robinson también señala una senda divergente frente a la normalización:

“La finalidad de la educación es capacitar a los alumnos para que comprendan el mundo que les rodea y conozcan sus talentos naturales con objeto de que puedan realizarse como individuos y convertirse en ciudadanos activos y solidarios”

¿Por qué entonces hay leyes educativas como la RIEB y la RIEMS? Para buscar la respuesta es preciso cerrar la analogía del burro y la zanahoria. Solo nos queda identificar al jinete que está detrás de las pruebas PLANEA, y que no es otro que la OCDE. Este organismo propone a sus países miembros que instrumenten este tipo de pruebas que, como todas sus acciones, tienen como único fin contribuir a la mejora de la economía, no de la educación.

Solo nos queda esperar por el nuevo modelo curricular que están por dar a conocer las autoridades educativas del país, en el que espero se incorporen aspectos importantes como la creatividad, el emprendedurismo, desarrollo del pensamiento critico y habilidades socioemocionales.