La educación superior en México ha sufrido tremendas transformaciones en los últimos 70 años, siendo la expansión de la matricula la más importante que ha multiplicado su tamaño original casi 140 veces en este tiempo.

El aumento exponencial de la matricula podría dispararse en los próximos años, pues esta en el pleno de las cámaras del congreso federal la propuesta de cambios a la constitución que harán obligatoria y gratuita a la educación superior en México. La dinámica de este escenario, que se podría denominar como obligatoriedad, permite equiparar el flujo de ingreso a la educación superior, con el flujo de egreso en la educación media superior, justo en el 2024. Según ANUIES, la matricula en educación superior será del 50% (5 millones 497 mil estudiantes) y de 60% (6 millones 497 mil estudiantes) en el 2030, números que están en disonancia con la eficiencia terminal en media superior, que andaría por encima del 65%, según estimaciones de la Subsecretaria de Educación Media Superior.

Este escenario de obligatoriedad va a requerir de cuantiosas inversiones para aumentar en un 30% la cobertura. entre el 2020 y 2030. Las experiencias internacionales apuntan a que esto pudiera ser posible, solamente con un crecimiento del PIB en promedio del 4.5% – 5.0% anual en en un lapso de 10-12 años. Lamentablemente los indicadores del Banco de México señalan en sus proyecciones sexenales, que la economía mexicana podría alcanzar un crecimiento promedio del 4.0%.

Los ejercicios presupuestales preliminares indican que para ampliar la cobertura en más del 25% se requerirán 25 mil millones de pesos adicionales cada año para financiar la operación de las instituciones (Infraestructura, equipamiento, becas), a esta cantidad habría que sumarle alrededor de 13,000 millones de pesos que representan el impacto financiero que las universidades tendrán con la política de gratuidad, pues en términos de ley, ya no podrán cobrar colegiaturas y otros derechos a los estudiantes universitarios.

Otra de las consecuencias de la masificación de la educación superior, será la del crecimiento de los flujos de egreso de profesionistas. Tan solo entre 2006 y 2016 el numero de egresados de la educación superior se elevó de 392,000 a 659,000 por ciclo escolar. En un escenario de masificación, esos números se verán impactados a casi 1 millón 100 mil egresados en el año 2030. En una economía con un crecimiento de apenas del 2% anual en promedio en los últimos 8 años, seguramente tendremos a miles de profesionistas sin empleo o en el mejor de los escenarios, empleados en cualquier cosa y no en el campo laboral para el que fueron preparados.

Es pertinente entonces lanzar algunas preguntas, en el contexto bajo el cual se discute la obligatoriedad de la educación superior: ¿Cual sera el destino laboral de los jóvenes que en numero creciente ingresaran a la educación superior y que egresaran en los próximos 5 años? ¿Habrá empleos suficientes y bien remunerados para todos?¿Habrá condiciones laborales adecuadas para todos?¿Se lograra con esta iniciativa atender integralmente la exclusión social de los jóvenes?¿Se incrementará el numero de jóvenes que estudian carreras universitarias orientadas a las ciencias y las ingenierías?¿Como evitaran la saturación de carreras universitarias cuyo campo laboral esta disminuido en el lugar en donde vive el egresado?

Por otro lado, algunas tendencias en materia de empleo e ingresos son realmente preocupantes (datos al 3er trimestre del 2018):

1.- La población económicamente activa esta compuesta por casi 10 millones de personas, donde 1 de cada 6 es egresado de una institución de educación superior.

2.- Hay mas de 400,000 profesionistas desempleados. La tasa de desempleados recién egresados (25 años o menos) es casi tres veces mayor que los profesionistas experimentados.

3.- Casi 2 millones 810 mil egresados de instituciones de educación superior forman parte de la población no económicamente activa, de los cuales el 88.8% esta disponible para trabajar de inmediato.

4.- La falta de oportunidades determina que una gran cantidad de egresados se vean obligados a ocupar puestos de trabajo que no requieren estudios superiores o conocimientos relacionados con la carrera que estudiaron. Hablamos de un poco más de 4 millones de profesionistas enfrentan esa situación, que se ha venido agravando en los últimos 10 años.

5.- Los ingresos de los profesionistas son precarios en una proporción elevada. Un 43% recibe apenas 3 salarios mínimos mensuales.

Ante la masificación, ¿cuál sera la política pública que en este sexenio se habrá de desarrollar para revertir esta situación? Si la apuesta es darle dinero a los que no estudian ni trabajan, no habrá dinero que alcance. ¿Qué cosas diferentes se tendrían que hacer para que la economía estimule la creación de un circulo virtuoso de más ahorro, más inversión y más empleo?

Por otra parte, hace unas pocas semanas la OCDE revelo en un estudio que las Universidades no están cumpliendo la promesa de desarrollar las competencias y habilidades que demanda el Siglo XXI, tampoco están fungiendo como palancas de la innovación y el desarrollo económico. Se destaca en el informe los 5 rasgos estructurales del sistema universitario que explican porque la ocurrencia:

1.- La escasez en la innovación de los métodos de enseñanza y en el impulso de iniciativas que den pie a la apropiación de competencias relevantes en el mercado laboral.

2.- La débil vinculación entre las instituciones educativas y el sector productivo.

3.- La falta de un marco legal que regule y que permita la articulación de la educación superior con la economía.

4.- La concentración de matricula en pocas carreras, muchas de estas son tradicionales y poca matricula en carreras con alto valor agregado.

5.- La incertidumbre en materia de calidad, que se origina entre otras causas, por la insuficiencia, fragmentación y complejidad de los mecanismos de evaluación y acreditación de programas universitarios que existen en la actualidad.

El reloj no se detiene y el tiempo correrá rápidamente, teniendo a la vuelta de la esquina el 2030. Si ya conocemos las posibles consecuencias de las transformaciones por venir, aun estamos a tiempo de movernos en la dirección correcta, para ubicarnos en un mejor lugar en el futuro.

Anuncios