EL PASAPORTE DIGITAL

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El pasado Martes 3 de Septiembre, en la Sala Miguel Dueñas, del Congreso del Estado en reunión convocada por el C. Diputado Local por el Distrito I, Valle de Mexicali, ante la presencia de diversos invitados especiales, entre ellos el Coordinador de Programas para el Bienestar, Jaime Rojo, la Dra. Sara Robles y el cuerpo de asesores legislativos presentamos el proyecto ejecutivo llamado PASAPORTE DIGITAL, cuyo objetivo principal es alfabetizar digitalmente a 10,000 ciudadanos del valle de Mexicali, en base a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y la Agenda Digital Nacional (Marco de Habilidades Digitales, SCT 2019).

Sala Dueñas Congreso del Estado de Baja California
Los invitados especiales opinando sobre la iniciativa presentada
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5G, LA NUEVA TECNOLOGÍA DE LAS COMUNICACIONES EXPLICADA FÁCILMENTE

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Teléfonos inteligentes en la escuela: ¿Prohibir o permitir? Esta NO es la pregunta.

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Hay una controversia creciente entre directores de escuela, maestros y padres de familia sobre la utilidad o daño que provoca en los adolescentes y jóvenes estudiantes el estar tanto tiempo pegado a la pantalla y la tentación creciente de prohibir su uso en la escuela.

Mas tiempo frente al celular y el multitasking son dos tendencias en pleno crecimiento en este Siglo XXI. Según los últimos datos disponibles de la Asociación Mexicana de Internet, el ultimo estudio sobre hábitos de los usuarios de Internet en México, el 71% de los 78 millones de mexicanos usuarios de Internet, se conectan desde un teléfono móvil.

15vo. Estudio Sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2019.
Asociación de Internet MX.

A decir de estudios científicos, mas tiempo en las pantallas deteriora la capacidad de los adolescentes y jóvenes para aprender con profundidad y el multitasking reduce las capacidades de productividad en los adultos.

Si usted es docente en el nivel secundaria, medio superior o superior, notará la gran cantidad de estudiantes (los llamaría SmarthPhone Zombies) que deambulan por los pasillos con la cabeza agachada y la mirada fija en el celular.

La marcha tecnológica ya no la para nadie, y en esta nueva cultura digital existen bastantes publicaciones en contra del uso excesivo de los móviles y muy pocas a favor. La mayoría de los que están en contra argumentan que en esta era de la ubicuidad o digitalización o de la distracción y el ocio, se ha llegado a una deshumanización de las personas, que seamos más superficiales y menos críticos, menos creativos, más adictos, menos lectores, más solitarios, más aislados y menos deportistas.

Otros concluyen que el uso masivo de Internet y dispositivos móviles ha incrementado la inteligencia colectiva en muchos países y que la seguirá incrementando. Gracias a las redes sociales y los móviles, los ciudadanos derrocaron al gobierno tirano en Egipto y las redes de WathsApp han logrado detener los indices de delincuencia común en barrios de la Cd. de México que estaban en manos del crimen organizado. Por el contrario, el numero de extorsiones telefónicas vía celular se han incrementado en los últimos años, según datos del secretariado ejecutivo del Consejo de Seguridad Publica Nacional. https://drive.google.com/file/d/1ICBeRU_C1KIsZq_ISGa3JgzP6WLTNYxs/view

Los Internautas Mexicanos pasan 8 horas y 20 minutos del día conectados a Internet

La penetración de la tecnología se ha convertido en una navaja de dos filos: Puede ser un excelente recurso para empoderar a los adolescentes y jóvenes estudiantes mexicanos, incrementando la arquitectura de sus conexiones neuronales, provocando que se vuelvan mejores pensadores (pues leen y escriben como nunca en sus redes sociales) y por el lado contrario, volverse más superficiales y menos inteligentes. ¿Es posible que la tecnología pueda a la vez provocar más inteligencia o menos inteligencia en el ser humano? En recientes artículos de prensa en Estados Unidos se resaltan los efectos negativos de los teléfonos inteligentes, entre otros, el que señala que la socializacion humana ya es un lujo, del New York Times. (https://www.nytimes.com/2019/03/23/sunday-review/human-contact-luxury-screens.html)

Hace pocos meses en las redes sociales empezó a correr el rumos de que en Sillicon Valley los ejecutivos y programadores les habían prohibido a sus hijos menores de edad el uso de teléfonos móviles y tabletas. Muchos sostienen que la pantalla secuestra nuestra mente y nos vuelve adictos.

La nueva cultura digital nos ha ligado a las empresas y a servicios públicos y privados de todo tipo que permiten realizar compras, pagos, transferencias, reservaciones, acceder a pases de abordar o boletos para el cine, llenado de documentos, recibir y enviar archivos, desde el dispositivo móvil. Los estrategas de la mercadotecnia usan los datos de los usuarios de tarjetas de crédito y débito (dejamos huella digital en cada transacción) para personalizar la publicidad a través de las pantallas.

La marcha ya es imparable y estemos de acuerdo o no, los niños del Siglo XXI, desde que nacen están expuestos a un ambiente digital que no necesariamente es de aprendizaje, pues como vemos con frecuencia los docentes, los estudiantes que llegan a la preparatoria con un celular en mano, que utilizan todo el día, no saben ni siquiera enviar un correo electrónico utilizando las reglas de Netiqueta. Ya ni pensar en que tengan habilidades para sacarle ventaja académica a las aplicaciones educativas que están instaladas en sus móviles.

¿Cómo podemos los docentes, autoridades escolares y padres de familia llegar a un punto coincidente para decidir cuando si y cuando no los adolescentes y jóvenes estudiantes menores de edad deben usar los móviles?

Creo que debemos de escuchar primeramente a los autores neutrales antes de otros que tratan de vender productos de ultima moda, como puede ser un aparato, una aplicación o un método de aprendizaje. ¿Por qué razón? Por el evidente conflicto de interés. Los que tratan de vender un producto, siempre lo presentaran como la ultima coca cola en el desierto.

Luego buscar la recomendación de la comunidad académica o de las organizaciones profesionales como la organización mundial de la salud o los informes que se publica la OCDE o el Banco Mundial, siempre bajo una mirada critica y neutral de un investigador académico.

Tenemos que reconocer que no podremos detener el avance tecnológico y que no contamos con evidencia científica en México sobre el efecto que la digitalización masiva y la inteligencia artificial ocasionarán en la arquitectura neuronal de los niños y adolescentes mexicanos.

“La tecnología no debería sustituir a las interacciones humanas cara a cara (Los niños aprenden mucho más con interacciones humanas directas, que con un programa digital), ni a la actividad y juegos físicos, ni a las horas de sueño, ni a los buenos hábitos alimenticios ni al gusto por la naturaleza y el medio ambiente.(Andere, 2019)”

Los dispositivos móviles pueden ser un gran complemento en la estrategia de enseñanza y aprendizaje, pero nunca un sustituto del docente. Debemos buscar formas creativas de inmersión de los móviles en el aula, empezando por la gamificación y el uso de simuladores virtuales. La creación de vídeo reportajes y podcasting son estrategias que pueden conectar a los estudiantes con problemas de contexto que les permitan proponer alternativas de solución.

Mtro. Julio Aviles Romero

Presidente de la ABTE.

La necesidad de reinventar los espacios para el aprendizaje

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Un espacio para el aprendizaje mal diseñado puede provocar que el estudiante no aprenda lo suficiente. Las aulas del siglo XXI no deben seguir configuradas como en el siglo pasado: alumnos sentados en fila uno tras otro, por ejemplo. Eso ya no funciona en este nuevo milenio.

Es muy complicado involucrar al estudiante en el proceso de aprendizaje cuando el entorno es frió o caliente en exceso, con demasiado ruido, poca luz, asientos incomodos o una saturación excesiva de alumnos (¿se puede llevar a cabo un buen proceso con grupos de 55 alumnos?)

salon-antiguo

Y como el problema de los espacios para el aprendizaje es común a la mayoría de las escuelas en donde laboran nuestos colegas docentes de niveles básico (secundaria), media superior (preparatoria) y superior (universidad), pienso que es momento de plantear como deberían re-adaptarse los espacios actuales pues el momento actual de invasión de dispositivos móviles en la escuela (celulares, tabletas y laptops) invita a que pensemos y re-diseñemos algunos de los entornos alrededor de cualquier campus universitario o escuela, para que los alumnos aprendan donde sea a la hora que sea.

Una de las primeras necesidades que surgen es la carga eléctrica de los móviles. Nuestros salones, salas audiovisuales y bibliotecas no   cuentan con tomas de corriente eléctrica suficientes y en buen estado,  en donde los estudiantes puedan cargar la batería de sus dispositivos.   Imagine lo frustrante que puede ser, el que un alumno intente tomar fotografías de un evento en la sala audiovisual o grabar con su celular la presentación del proyecto final que su equipo esta llevando a cabo y que no lo pueda realizar, pues la batería de su móvil se ha quedado sin     carga. ¿Le ha pasado esto a usted como docente?

Increíblemente, en aulas del nivel secundaria, no hay en los salones un solo contacto que funcione. Estaciones de carga en las áreas comunes puede ser una buena solución a esta problemática. También sería conveniente que los diseñadores de mobiliario escolar (Escritorios, mesas de reuniones, mesas de trabajo y asientos para el alumno) pudieran incorporar de alguna forma un contacto eléctrico y con ello evitar la necesidad de una gran cantidad de toma corriente en la paredes.

Disponer de conectividad a Internet en forma inalambrica, debe convertirse en una prioridad para los hacedores de política educativa. Seguir pensando en “laboratorios de computo”, como todavía lo están haciendo (aulas de medios les llaman en la educación básica) , ya no es la mejor decisión que se pueda tomar para las escuelas. Hoy en día, gracias a la proliferación de los dispositivos ubicuos, lo mas importante es tener accceso a una señal wifi de Internet. Como ejemplo, el programa de entrega de tablet a niños de 5to año de primaria, por parte del gobierno federal, pero lamentablemente sin la posibilidad de que puedan conectarse a Internet, pues la mayoría de las escuelas primarias, no tienen conectividad.

El pase de lista al iniciar la clase es otro de los aspectos que puede ser sujeto a algún tipo de innovación. Se pierde demasiado tiempo de la clase diciendo el nombre de cada alumno en voz alta. Una tarjeta que el alumno pase por un escanner colocado en la entrada del aula, ahorraría demasiado tiempo.

Pero el aspecto mas importante, desde mi punto de vista personal, es la forma en que ubicamos a los estudiantes en el espacio de aprendizaje. Al sentar a los estudiantes, uno tras otro en filas, no hay forma de llevar a cabo procesos de interacción o colaboración entre ellos. La interacción física, frente a frente puede ser muy importante y enriquecedora en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Para ello, deberán disponerse aulas con mesas de trabajo o salas ejecutivas en donde los alumnos presenten sus proyectos y puedan darse interacciones cara a cara entre los presentadores y el resto de los alumnos.

¿Que opinión le merecen mis puntos de vista?, ¿En su escuela se esta haciendo algo al respecto?, ¿tiene alguna sugerencia para la escuela del futuro?. Sus comentarios, como siempre serán bienvenidos.

Referencias:

Wheeler, S. (2015). Learning with `e`s: Educational theory and practice in the digital age. Camarthen: Club House Publishing

Mtro. Julio Aviles Romero

Presidente de ABTE

CUANDO LOS DISPOSITIVOS MÓVILES SUPLAN LA NECESIDAD DE IR A LA ESCUELA

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Paradigma del apoyo y del complemento

Los proponentes del “mobile learning” continúan colocando a la sala de clase como el foco central del aprendizaje académico. Todo lo que se haga al margen de ella, con o sin tecnología, se interpretará como una “expansión del aula”, un complemento y “apoyo” a las actividades aulícas presenciales. Esto quiere decir que, sin asistencia al aula, las actividades de complemento y “apoyo” tienen el mismo sentido que tiene el que apoya a un corredor que no corre.  ¿Y si invertimos la típica versión anterior por esta otra: las actividades del aula estarán orientadas a dar apoyo a las actividades llevadas a cabo fuera del aula usando la conectividad móvil?  Ambas versiones padecen del mismo error, el de sojuzgar la calidad y valoración del aprendizaje en función del espacio y del tiempo. Precisamente este tipo de error es el que ha llevado a los sistemas educativos, en múltiples intentos de integrar la tecnología en el proceso enseñanza-aprendizaje, a encender los móviles en la sala de clase, poniendo a competir la conectividad móvil del estudiante con la conectividad del sistema. Las dos formas de aprender son autosuficientes y completas, igualmente eficientes y dispares en costo-efectividad. La más eficiente y económica para el currículum bimodal es la “escuela-móvil”, aquella que se engancha en la red móvil, y no en la red estática del sistema. Se necesita valor para elegir, así haya que cerrar escuelas.

Paradigma asistencial: Cuando el móvil suple la necesidad de asistir a la escuela

En el paradigma asistencial se requiere asistir a clase para aprender y dar cuenta de lo que el sistema quiere que se aprenda. Las llamadas escuelas para el siglo XXI o escuelas del futuro son el resultado revelador de esta obsesión por crear la necesidad de asistir a la escuela para usar el Internet “manco, cojo y jorobado” que se provee en los salones adaptados como “centros de cómputo” (ignoro por que les llaman así)

Es más importante, trascendental y revolucionario llevar la escuela al móvil que asistir con el móvil a la sala de clase. A propósito, cada día se hace más irrelevante alambrar con fibra óptica las aulas o colocar puntos WIFI en los centros educativos. La diferencia entre la escuela en la Nube e Internet en la escuela es abismal y crítica. La mayoría de los administradores educativos y docentes, obsesionados con el paradigma asistencial, se resisten aceptar esta diferencia y siguen con la idea de aumentar el número de computadoras de escritorio en la escuela.

El reto de la escuela del futuro no es el de Internet en la escuela, ni el de la escuela conectada; sino el de la escuela en Internet y el de los estudiantes bien conectados (que ya lo están, a pesar del sistema), de tal forma que éstos puedan “asistir” a ella desde cualquier lugar y a cualquier hora, llueva, truene o relampaguee.

El escenario apropiado de los dispositivos móviles es la Nube y no el aula. Sacar al móvil de este entorno virtual y sentarlo en el pupitre sería cavar su propia tumba. Cuando se intenta integrar el móvil al aula, se escucha un estrepitoso revoleteo como peces fuera del agua atrapados en la red. En estas condiciones, siempre cabe la posibilidad de visualizar el dispositivo móvil como un entrometido, por no decir enemigo. No competirás con el teléfono celular por la atención de tus alumnos, te aliarás con él, recomienda Raúl González los 10 mandamientos del profesor-coach con la esperanza de que se quede para siempre en el aula. Nosotros, que defendemos la desconexión escolar y la sustitución del aula para el currículum bimodal mediante la conectividad móvil, percibimos al móvil como el mejor amigo y aliado del estudiante que llega al punto de prescindir de la conectividad del sistema, del aula física y de la asistencia a clase.

Paradojicamente, en muchas escuelas, el teléfono celular esta prohibido por los directores, en lugar de educar en su uso y sacar ventaja de todas las posibilidades educativas que este ofrece. Con la era móvil, las escuelas y las salas de clase se han vuelto innecesarias para el currículum bimodal (contenidos conceptuales y procedimentales) y para la materialización del conocimiento gestado.

Entendemos por materialización del conocimiento su producción, colaboración y compartición. Es urgente soñar y crear otros contenidos distintos a los conceptuales y procedimentales si se quiere dar sentido a las estructuras escolares (Ver Dinorah E. Lozano y Educación de Mínimos).  No hay razón para que, en la era del aprendizaje ubicuo, la asistencia a clase del estudiante, en algunos casos también la asistencia de los padres, siga siendo un criterio ancla para explicar el éxito o fracaso escolar.

La nueva tecnología que no sustituya al estudiante (y al maestro también) en el aula, ni es nueva ni buena.

Cuando los móviles se encienden fuera del aula

No hay manera de aprender y enseñar sin tecnología pensada como herramienta. Todos los intentos de equipar con aparatos tecnológicos el aula e integrarlos en la clase han fracasado porque:

  • Se equipa al aula. Empoderamiento del sistema.
  • No son costo-efectivos. El resultado, en términos de éxito académico, no se altera; en algunos casos empeora. Todas las tecnologías adosadas al aula, supuestas a cambiar la educación, pasan a mejor vida. Sólo el gis y el pizarrón se mantienen imbatibles.
  • No empoderan al estudiantado. Está bajo el control del sistema educativo.
  • Su uso es limitado (7×5), inseguro y complejo.
  • Conectividad estática, limitada en tiempo y espacio.

Con el advenimiento de la conectividad móvil mas allá de las 4 paredes del aula:

  • Se equipa al estudiante. Empoderamiento estudiantil.
  • El sistema pierde el control del equipo y de los medios, incluyendo el medio de Internet.
  • Está bajo el poder del estudiante donde sea a la hora que sea (24×7).
  • Comunicación espontánea multimedia, como en el aula presencial con o sin PDI.
  • No tiene que asistir al centro educativo para usar el equipo y los medios.
  • Conectividad prácticamente sin limitaciones en tiempo y espacio.

 

Publicado originalmente por Juan Quintana*

http://bblanube.blogspot.com.ar/2014/05/conectividad-movil-y-los-paradigmas.html

 

* Juan Quintana (Doctor en Filosofía, especialidad en “Counseling Psychology“,Newport University, California) actualmente enseña cursos en la UMET, Centro de Aguadilla, Puerto Rico

 

 

CELULAR A LOS NIÑOS: ¿Dar o no dar?

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Actualmente los padres de los llamados nativos digitales (Generación Z les llaman también), están en un tremendo dilema: ceder a la presión que sus hijos menores ejercen sobre ellos, a fin de que les regalen un teléfono celular, con las implicaciones que este hecho trae consigo. (Uso de Internet, redes sociales, what´s app, juegos on-line, etc) cuyo manejo los chicos aprenden intuitivamente en forma acelereda.Moviles_Niños

La forma en que los niños menores de edad emplean el tiempo libre a cambiado desde hace pocos años; ahora su entretenimiento esta basado en los videojuegos y el uso de gadgets (celular, tableta, laptop, ipod). Ante esto surge una interrogante:

¿Qué es mejor: educar o prohibir?

Desde luego que cada caso es diferente y los padres saben (tal vez no) como orientar a sus hijos en este asunto complicado. Lo que no se puede soslayar, es el hecho de que Internet, los dispositivos móviles y las redes sociales han llegado para quedarse. Es una nueva cultura que permea a todas las clases sociales por igual. Estan en nuestro diario acontecer y los pequeños ven como sus padres viven de manera permanente interconectados vía celular, el cuál llegamos a consultar casi 150 veces al día  en promedio, según un estudio de la Fundación telefónica en España.

¿Cedo a la presión o aguanto? ¿Hasta cuando?

El dilema no es para menos: Si no cedes y prohíbes que tu hijo, por ejemplo, de 9 años tenga un teléfono celular cuando todos sus amigos lo tienen, quizás estés promoviendo de alguna forma que se sienta excluido y que vaya a generarse en él un ansia mayor (sabemos que lo prohibido, atrae aun más todavía). Por otro lado, ¿esta preparado un niño de 8,9 o 10 años para hacer un uso responsable de las opciones que le proporciona el tener su propio teléfono inteligente?

Es una decisión que compete solamente a los padres de familia, pero el hecho es que este dilema es una realidad enorme, a la que seguramente los nativos digitales ya no tendrán que enfrentar cuando sean padres, debido a que al menos, tendrán una mínima referencia pues ya experimentaron el poseer o no un móvil a temprana edad.

Una vez hecha la reflexión anterior, deseo compartir con mis lectores, el caso de una persona cercana que enfrento esta decisión de una forma muy particular e inteligente:

Un caso real: ¿Cómo resolvió mi hermano el dilema?

Los antecedentes: Mi sobrino Daniel, hoy de 12 años, llevaba ya casi dos años sometiendo a su padre, mi hermano, a una presión constante: quiero un celular, quiero un celular, pues todos mis amigos ya tienen uno, soy el único de todos mis amigos que aun no tiene un celular, así sonaba la tonadita un día si y otro también. Quizá esa tonadita te suene familiar.

Mi hermano iba aguantando el pressing de forma estoica: “aún no, eres muy pequeño” y a veces soltaba las palabras mágicas: “No me importa si tus amigos ya tienen celular, tu no, porque si tus amigos se tiran de un puente, ¿acaso tu iras tras ellos?

En estos casos, lo que menos se te puede ocurrir es decir: “yo a tu edad, no tenia un celular y no me ha pasado nada”, pues más bien habría que decir: “yo a tu edad ni me hubiera imaginado que íbamos a poder acceder a ¿¿Internet??? desde un celular, que ahora tienen mejor resolución que una pantalla de televisión”

Bueno, el caso es que, tarde o temprano, llega el momento de dar el brazo a torcer, y ese momento fue finalmente la navidad pasada. Cuando ya mi sobrino empezaba a pensar que iba a pasar a la historia por ser el último ser humano en tener su propio teléfono móvil, Santa le trajo lo que llevaba meses, meses y más meses pidiendo. El ansiado teléfono inteligente que recibió con una mezcla de súper emoción e incredulidad por igual.

Eso sí, mi hermano, que no suele dar paso sin huarache (o al menos lo intenta) se encargó de ponerle los pies en la tierra al chamaco, antes de que ni siquiera terminara de sacarlo de su caja. Y a las primeras de cambio le advirtió de que sí, ya tenía teléfono, pero con condiciones. Y no precisamente un par de reglas no escritas de esas que rápidamente se las lleva el viento.

Previamente, antes de decidir  a dar su brazo a torcer, había estado investigando por la Red (¿dónde si no?) y dio con algo que le pareció interesante: una madre americana había hecho firmar a su hijo un contrato en toda regla para asegurarse de que iba a usar, en este caso su iPhone, de forma responsable. Lo leyó de cabo a rabo, lo tradujo y lo adaptó a sus propias necesidades. Y, sin pensarlo dos veces, imprimió el citado contrato que, por supuesto, le hizo firmar a mi sobrino, que se quedó sorprendido y sacado de onda. Sí, atado ya por un contrato a la tierna edad de 10 años .

Le he pedido a mi hermano  el contrato para que me dejara reproducirlo y me ha dado su autorización. Eso sí, me ha insistido en que es una idea que tomó a su vez de una madre americana. Así que, aquí te dejo el contrato que mi hermano le hizo firmar a mi sobrino antes de empezar a usar su nuevo teléfono inteligente con acceso a Internet. Y, aviso a mis tres lectores, el contrato incluye alguna cláusula que no estaría mal que también nos aplicáramos los adultos (me incluyo):

Contrato para usar responsablemente el teléfono celular

1. Yo he comprado el móvil. Pero yo te lo presto porque te quiero y confío en ti.

2. Yo siempre sabré la contraseña.

3. Si suena y conoces el número, contesta. Sé educado. Contesta siempre, siempre, la llamada de  papá y mamá.

4. Me entregarás el teléfono cada mañana antes de ir a la escuela y estará apagado toda la noche y los fines de semana el teléfono se apagará a las 10 p.m.

No llamarás al teléfono fijo de alguien porque sabes que no es una hora apropiada y sabes que podrían responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No te llevarás el celular a la escuela. Habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6. Si el celular se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable y la reparación la tendrás que pagar tú. Para ello, ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos.

7. No uses el teléfono celular para mentir, hacer tonterías o engañar a otra persona. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes de texto, correos electrónicos o digas nada a través del celular que no dirías en persona o en presencia de papá y mamá..

9. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona mayor, preferiblemente, de tu familia.

10. Apágalo o ponlo en modo vibrador cuando estés en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otra persona.  No eres una persona mal educada, no dejes que el celular cambie eso.

11. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

12. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo  todo.  Almacena recuerdos  en tu memoria para toda la eternidad.

13. A veces conviene dejar el teléfono en casa. Hay que saber vivir sin él, no es necesario estar siempre conectado.

14. Es genial poder escuchar música en tu celular pero no tengas miedo de bajarte música nueva o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tienes que tener tu propia personalidad.

15. Es genial poder jugar en tu celular pero recuerda que también existen juegos que te ayudan a aprender jugando como los juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.

16. Metes la pata y te quitaré el teléfono. Hablaremos sobre ello y volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

¿Qué te parece? Un contrato de lo más completo, ¿verdad? En estos meses transcurridos desde Navidad, el resultado de todo esto es que mi sobrino está acatando las normas y que no está tan “obsesionado” con el móvil como lo estaba cuando todavía no lo tenía. En principio, el contrato está cumpliendo su papel.

¿Tú como lo ves? ¿Es mejor prohibir o educar? ¿Incluirías alguna cláusula más en el contrato?

Sería una buena idea charlar con los directores, supervisores y maestros de primaria sobre este asunto. Compartan con los padres de familia. Lamentablemente existe mucha ignorancia y apatía en este tema. Las estadísticas sobre los ciberdelitos aumentan de forma exponencial en nuestro estado y México en general. Otro dato: La venta de celulares inteligentes esta por arriba de la venta de tabletas, laptops y computadoras de escritorio.

Mtro. Julio Avilés Romero

Presidente de ABTE