MILENIALS: La nueva cultura laboral. ¿Los estamos preparando para que respondan a las demandas del sector productivo y de servicios?

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Los Millenials

Millennials, generación Y, generación yo yo yo o eco boomers. Son los nacidos entre 1980 y 1994 que están saliendo de las aulas universitarias para convivir en una sociedad que comienza a romper sus propias estructuras. De acuerdo con un estudio reciente de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), en Amé- rica Latina hay 157 millones de millennials –alrededor del 26% de la población total–, quienes interactúan con las generaciones de builders –nacidos entre 1925 y 1945–, baby boomers –de 1946 a 1964– y la generación X –de 1965 a 1979–. Fueron los millennials, quienes están por darle la bienvenida a las aulas a la generación Z –nacidos entre 1995 y 2009–, y próximamente a la generación Alfa –de 2010 a 2025–, los que desinhibidos y seguros, empezaron a retar a múltiples organismos, entre ellos, las instituciones educativas, y también modificaron su propia cultura.

En las décadas pasadas, la fuerza laboral, se despertaba a las siete de la mañana, registraba la entrada a las nueve a.m. y registraba su salida a las cinco p.m. Esta fue la vida que la mayoría de los llamados Baby Boomers y la generación X conocen actualmente. Este tipo de cultura laboral se esta viendo alterada ahora que los Millennials se empiezan a incorporar como fuerza de trabajo  en el mercado laboral.
Para seguir siendo competitivas, las organizaciones deberán, mas pronto que tarde adaptarse a las necesidades de las generaciones mas recientes de egresados  de las universidades y de postgrados.

Una de las formas más simples de hacer esto es la adopción de nuevas tecnologías. Los Millennials generalmente sienten una fuerte necesidad de agilidad y flexibilidad en sus entornos de trabajo. También esperan que la tecnología funcione sin problemas. Tal vez entre las herramientas más importantes en su kit básico de productividad se encuentren las relacionadas con las de comunicaciones en tiempo real (Skype, Google Hangaout, por citar algunas), aplicaciones basadas en la nube y por supuesto las redes sociales, donde ahora Whats App se impone como “la moda”.

Satisfacer sus necesidades de movilidad.

Mientras que un miembro promedio de la generación X, sin duda entiende lo que es un teléfono inteligente y sabe cómo usarlo hoy en dia, esta generación de profesionistas están menos interesados ​​en atar este dispositivo a su  lugar de trabajo. Los Millennials, por otra parte, viven sus vidas pegados a dispositivo móvil. Crecieron alrededor de computadoras, videojuegos, Internet, y la cultura web.

En cierto modo, la generación X inadvertidamente se a preparado para ser completamente entrelazada con la tecnología que utilizan, por lo que la tecnología dentro de su firma en un activo que se vuelve muy valioso.

Dado que estos adultos jóvenes encuentran una mayor comodidad en el uso de los dispositivos móviles para desarrollar sus actividades cotidianas, pueden perfectamente incorporar el flujo de trabajo en su dispositivo móvil con aplicaciones que operan desde la nube (Cloud Computing) que les permiten enviar y recibir datos, imágenes, vídeo en tiempo real hacia sus oficinas centrales prácticamente a cualquier hora y desde cualquier lugar donde haya disponibilidad de acceso a Internet. Es importante mencionar que los planes tarifarios de acceso a Internet están bajando cada vez e incluso, ahora como un estándar, se incluyen redes sociales sin costo.

Ellos prefieren un horario de trabajo flexible.

Una alta proporción de  Millennials prefieren un trabajo con horarios más flexibles y están dispuestos a ceder en casi cualquier otra cosa para hacer esto posible. Los empleadores van a tener más dificultades para conseguir o mantener a alguien más joven en la empresa a menos que esten dispuestos a romper el viejo paradigma del horario fijo e inflexible de 9 a 5  que ha gobernado el lugar de trabajo durante más de un siglo. Muchos de estos chicos millenials  van a preferir trabajar desde sus casas o ciertas horas por lo menos una parte de la jornada laboral, por lo que será más difícil tenerlos atados a un lugar fijo de trabajo. Para remediar esto,  las empresas tendrán que invertir recursos en aplicaciones que faciliten comunicaciones de vídeo que se puede configurar en un santiamén con un mínimo esfuerzo, en el dispositivo móvil.

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Proveerles de herramientas sencillas.

Desde su etapa de adolescentes, los Millennials han sido capaces de lograr al instante hechos milagrosos  (deslizar su dedo pulgar hacia arriba en un mapa para indicar su ubicación exacta), conectarse con amigos alrededor del mundo, encontrar cualquier cosa en el  buscador Google, incluso las trivialidades más esotéricas y estúpidas, por mencionar algunas cosas. Entonces, ¿qué ocurre si se les da un software de reunión que tarda diez minutos para que indaguen como se utiliza y cinco minutos en cargarse? O uno que se congele y se caen las llamadas?  No van a usarlo! Ellos esperan que esta  tecnología exclusiva para el trabajo, funcione a la perfección, cada vez que la necesiten. Si no se les  indica,  estos millenials la encontrarán por sí mismos.

Algunos investigadores, como Ron Zemke et al. (2000),  realizó estudios en los que se sostiene que los millennials  tienen una fuerte inclinación al trabajo en equipo, prefieren trabajar cuando los objetivos están bien claros, y se sienten cómodos bajo una fuerte figura de autoridad central. Son empleados muy exigentes con respecto a lo que esperan de un trabajo, sobre todo porque tienen por detrás una familia que los respaldará económicamente si deciden abandonarlo en caso de que no responda a sus expectativas.

En otros estudios realizados recientemente se afirma que estos chicos, que provienen de una niñez sobre saturada de actividades y horarios y que se han educado en una cultura cliente/servicio, ha marcado sus vidas y sus estilos de consumo. Son jóvenes que, nacidos en un contexto social fuertemente tecnologizado, utilizan estos artefactos productivamente y consideran, por ejemplo, que las computadoras no son un producto tecnológico sino parte de la vida cotidiana. Para ellos, resulta vital estar conectados 24/7: los medios tecnológicos no son sólo un mecanismo de comunicación sino también de socialización. Con una marcada capacidad multitarea (que implica un quiebre del pensamiento lineal), los estudios sostienen que los millennials tienen una fuerte orientación a fines y que éstos se vinculan de manera estrecha con su desarrollo personal. Muestran una marcada confianza en sí mismos, lo que hace que muchas veces sobrestimen el impacto de sus contribuciones. Buscan el camino rápido al éxito y la gratificación inmediata. Cuando las investigaciones los comparan con los jóvenes de las generaciones anteriores, muestran que temen menos a la autoridad que sus antecesores, que manifiestan una fuerte orientación a la familia y se identifican con los valores de sus padres, aunque tienen un discurso político más apegado al liberalismo y más conservador.

Julio Aviles R.

Presidente de ABTE

Referencias:

1.- Barolo, P. (2016). How to Make Your Organization More Attractive to Millennials. Publicación en Zoom Blog Enero 29, 2016. Disponible en: http://blog.zoom.us/wordpress/2016/01/29/how-to-make-your-organization-more-attractive-to-millenials/

2- Marin, E. (2000). La nueva generación y el trabajo. Disponible en: http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo83/files/La_Nueva_Generacion_Millenials_y_el_Trabajo.pdf

3.-Integración Laboral, Revista del Tecnológico de Monterey, Diciembre de 2014. Disponible en: http://www.sitios.itesm.mx/webtools/Zs2Ps/revistatec/diciembre.pdf

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Los nuevos valores y la educación

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Por Eduardo Andere M.*
Presuroso, Balla (Futurismo)

Presuroso, Balla (Futurismo)

 

Estamos en un punto de inflexión en la historia de la humanidad.

Y en el mundo e historia de la educación y el aprendizaje esto es crucial.

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¿Por qué?

Porque los valores están cambiando radicalmente. Cosas que antes eran muy importantes ahora no tienen significancia.   Los niños y jóvenes de hoy vivirán un mundo que apenas si nos podemos imaginar y en el cambio de los valores están los prolegómenos de ese nuevo mundo

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Por ejemplo: el individuo ahora es mucho más egoísta que antes. Y a pesar de que los nuevos currículos del siglo XXI enfatizan el aprendizaje social y la sociabilidad como medidas para esta aislamiento egoísta, el mundo de los negocios, la nueva vida de los medios sociales y los artilugios tecnológicos cada vez más “inteligentes”, nos dan la impresión de que nos conectan más pero en realidad nos aíslan más.

Escalera de la nueva Biblioteca de la Universidad de Helsinki

Escalera de la nueva Biblioteca de la Universidad de Helsinki

 

Los valores de amistad, amor, compromiso y honestidad, están siendo sustituidos, en el mismo orden, por: Facebook, “yoísmo” (yoidad), oportunidad y eficiencia.

La familia está siendo sustituida por las redes sociales; los valores universales, por los valores globales; la educación escolar profunda, por la educación escolar útil; las lecciones de clases por la Academia Khan, las enciclopedias por Wikipedia; y el conocimiento erudito por el buscador de Google.

¿A dónde vas mundo?

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El cambio es bueno. Por ejemplo, el famoso “qué dirán del siglo pasado” fue sustituido por autenticidad. Pero no siempre. El amor, está siendo suplantado por la adoración del “yo”: “Si yo no valgo no soy nada”.

En fin, ahora, en el mundo de la Globalidad y la “Googlelización del conocimiento” es más importante que nunca saber las cosas bien y a profundidad.

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Google sabe listar busquedas pero no sabe distinguir y menos crear. Para ello se requiere conocimiento experto. Transmitir y localizar datos sin capacidad de crear nos hace más superficiales. Crear hoy, en condiciones de tanta superficialidad, es el desafío del siglo XXI.

Los nuevos valores que esta generación le transmite a los niños y jóvenes no tienen que ver con bondad, compasión, esfuerzo, trabajo y honestidad, sino con oportunidad, competencia, viveza, ambición, acumulación y ganar.

Y no es que los valores de antes sean mejores que los de ahora; son diferentes y darán pie a nuevas familias, sociedades, escuelas, currículos y empresas. Vale la pena sentarse a pensar un rato sobre este proceso.

Si no entendemos este cambio, el cambio nos ganará.

*El autor es profesor investigador visitante de la Universidad de Nueva York.

Blog del Dr. Andere

CELULAR A LOS NIÑOS: ¿Dar o no dar?

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Actualmente los padres de los llamados nativos digitales (Generación Z les llaman también), están en un tremendo dilema: ceder a la presión que sus hijos menores ejercen sobre ellos, a fin de que les regalen un teléfono celular, con las implicaciones que este hecho trae consigo. (Uso de Internet, redes sociales, what´s app, juegos on-line, etc) cuyo manejo los chicos aprenden intuitivamente en forma acelereda.Moviles_Niños

La forma en que los niños menores de edad emplean el tiempo libre a cambiado desde hace pocos años; ahora su entretenimiento esta basado en los videojuegos y el uso de gadgets (celular, tableta, laptop, ipod). Ante esto surge una interrogante:

¿Qué es mejor: educar o prohibir?

Desde luego que cada caso es diferente y los padres saben (tal vez no) como orientar a sus hijos en este asunto complicado. Lo que no se puede soslayar, es el hecho de que Internet, los dispositivos móviles y las redes sociales han llegado para quedarse. Es una nueva cultura que permea a todas las clases sociales por igual. Estan en nuestro diario acontecer y los pequeños ven como sus padres viven de manera permanente interconectados vía celular, el cuál llegamos a consultar casi 150 veces al día  en promedio, según un estudio de la Fundación telefónica en España.

¿Cedo a la presión o aguanto? ¿Hasta cuando?

El dilema no es para menos: Si no cedes y prohíbes que tu hijo, por ejemplo, de 9 años tenga un teléfono celular cuando todos sus amigos lo tienen, quizás estés promoviendo de alguna forma que se sienta excluido y que vaya a generarse en él un ansia mayor (sabemos que lo prohibido, atrae aun más todavía). Por otro lado, ¿esta preparado un niño de 8,9 o 10 años para hacer un uso responsable de las opciones que le proporciona el tener su propio teléfono inteligente?

Es una decisión que compete solamente a los padres de familia, pero el hecho es que este dilema es una realidad enorme, a la que seguramente los nativos digitales ya no tendrán que enfrentar cuando sean padres, debido a que al menos, tendrán una mínima referencia pues ya experimentaron el poseer o no un móvil a temprana edad.

Una vez hecha la reflexión anterior, deseo compartir con mis lectores, el caso de una persona cercana que enfrento esta decisión de una forma muy particular e inteligente:

Un caso real: ¿Cómo resolvió mi hermano el dilema?

Los antecedentes: Mi sobrino Daniel, hoy de 12 años, llevaba ya casi dos años sometiendo a su padre, mi hermano, a una presión constante: quiero un celular, quiero un celular, pues todos mis amigos ya tienen uno, soy el único de todos mis amigos que aun no tiene un celular, así sonaba la tonadita un día si y otro también. Quizá esa tonadita te suene familiar.

Mi hermano iba aguantando el pressing de forma estoica: “aún no, eres muy pequeño” y a veces soltaba las palabras mágicas: “No me importa si tus amigos ya tienen celular, tu no, porque si tus amigos se tiran de un puente, ¿acaso tu iras tras ellos?

En estos casos, lo que menos se te puede ocurrir es decir: “yo a tu edad, no tenia un celular y no me ha pasado nada”, pues más bien habría que decir: “yo a tu edad ni me hubiera imaginado que íbamos a poder acceder a ¿¿Internet??? desde un celular, que ahora tienen mejor resolución que una pantalla de televisión”

Bueno, el caso es que, tarde o temprano, llega el momento de dar el brazo a torcer, y ese momento fue finalmente la navidad pasada. Cuando ya mi sobrino empezaba a pensar que iba a pasar a la historia por ser el último ser humano en tener su propio teléfono móvil, Santa le trajo lo que llevaba meses, meses y más meses pidiendo. El ansiado teléfono inteligente que recibió con una mezcla de súper emoción e incredulidad por igual.

Eso sí, mi hermano, que no suele dar paso sin huarache (o al menos lo intenta) se encargó de ponerle los pies en la tierra al chamaco, antes de que ni siquiera terminara de sacarlo de su caja. Y a las primeras de cambio le advirtió de que sí, ya tenía teléfono, pero con condiciones. Y no precisamente un par de reglas no escritas de esas que rápidamente se las lleva el viento.

Previamente, antes de decidir  a dar su brazo a torcer, había estado investigando por la Red (¿dónde si no?) y dio con algo que le pareció interesante: una madre americana había hecho firmar a su hijo un contrato en toda regla para asegurarse de que iba a usar, en este caso su iPhone, de forma responsable. Lo leyó de cabo a rabo, lo tradujo y lo adaptó a sus propias necesidades. Y, sin pensarlo dos veces, imprimió el citado contrato que, por supuesto, le hizo firmar a mi sobrino, que se quedó sorprendido y sacado de onda. Sí, atado ya por un contrato a la tierna edad de 10 años .

Le he pedido a mi hermano  el contrato para que me dejara reproducirlo y me ha dado su autorización. Eso sí, me ha insistido en que es una idea que tomó a su vez de una madre americana. Así que, aquí te dejo el contrato que mi hermano le hizo firmar a mi sobrino antes de empezar a usar su nuevo teléfono inteligente con acceso a Internet. Y, aviso a mis tres lectores, el contrato incluye alguna cláusula que no estaría mal que también nos aplicáramos los adultos (me incluyo):

Contrato para usar responsablemente el teléfono celular

1. Yo he comprado el móvil. Pero yo te lo presto porque te quiero y confío en ti.

2. Yo siempre sabré la contraseña.

3. Si suena y conoces el número, contesta. Sé educado. Contesta siempre, siempre, la llamada de  papá y mamá.

4. Me entregarás el teléfono cada mañana antes de ir a la escuela y estará apagado toda la noche y los fines de semana el teléfono se apagará a las 10 p.m.

No llamarás al teléfono fijo de alguien porque sabes que no es una hora apropiada y sabes que podrían responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No te llevarás el celular a la escuela. Habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6. Si el celular se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable y la reparación la tendrás que pagar tú. Para ello, ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos.

7. No uses el teléfono celular para mentir, hacer tonterías o engañar a otra persona. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes de texto, correos electrónicos o digas nada a través del celular que no dirías en persona o en presencia de papá y mamá..

9. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona mayor, preferiblemente, de tu familia.

10. Apágalo o ponlo en modo vibrador cuando estés en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otra persona.  No eres una persona mal educada, no dejes que el celular cambie eso.

11. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

12. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo  todo.  Almacena recuerdos  en tu memoria para toda la eternidad.

13. A veces conviene dejar el teléfono en casa. Hay que saber vivir sin él, no es necesario estar siempre conectado.

14. Es genial poder escuchar música en tu celular pero no tengas miedo de bajarte música nueva o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tienes que tener tu propia personalidad.

15. Es genial poder jugar en tu celular pero recuerda que también existen juegos que te ayudan a aprender jugando como los juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.

16. Metes la pata y te quitaré el teléfono. Hablaremos sobre ello y volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

¿Qué te parece? Un contrato de lo más completo, ¿verdad? En estos meses transcurridos desde Navidad, el resultado de todo esto es que mi sobrino está acatando las normas y que no está tan “obsesionado” con el móvil como lo estaba cuando todavía no lo tenía. En principio, el contrato está cumpliendo su papel.

¿Tú como lo ves? ¿Es mejor prohibir o educar? ¿Incluirías alguna cláusula más en el contrato?

Sería una buena idea charlar con los directores, supervisores y maestros de primaria sobre este asunto. Compartan con los padres de familia. Lamentablemente existe mucha ignorancia y apatía en este tema. Las estadísticas sobre los ciberdelitos aumentan de forma exponencial en nuestro estado y México en general. Otro dato: La venta de celulares inteligentes esta por arriba de la venta de tabletas, laptops y computadoras de escritorio.

Mtro. Julio Avilés Romero

Presidente de ABTE

Teorías para la era digital: el discurso para los nativos digitales

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Por Julio Aviles, presidente ABTE

¿La manera de aprender en el siglo 21 en realidad es diferente a como se aprendía en años anteriores?

Una de las teorías más controvertidas de la era digital es la afirmación de que la tecnología está cambiando (o reconectando) nuestro cerebro (Greenfield, 2009), mientras que algunos también afirman que el uso prolongado de la Web es perjudicial para el desarrollo del intelecto humano (Carr, 2010).

Se podría argumentar que estas teorías surgen de nuevo a la reclamación seminal de Marshall McLuhan (1964) que determino “damos forma a nuestras herramientas y, posteriormente, nuestras herramientas nos forman”. Esta creencia fue también la base para la teoría de los nativos digitales y la teoría de los Inmigrantes (Prensky, 2001), un discurso persistente que ha influido enormemente en el pensamiento de los educadores en los últimos años. Un importante cuerpo de trabajo ha surgido en torno a los Nativos digitales y la teoría de los inmigrantes, incluyendo definiciones para los estudiantes más jóvenes como “la Generación Net” (Tapscott, 1998), “Screenagers “(Rushkoff, 1996), ” Born Digital”(Palfrey y Gasser, 2008),  “Millennials” (Oblinger, 2003), y “Homo'”(Zappiens Veen y Vrakking, 2006). Esta última teoría sugiere que los estudiantes más jóvenes aprenden de manera diferente, a través de la búsqueda en lugar de la absorción, a través de la externalización en lugar de la internalización de la información, son mejores para realizar múltiples tareas, y no distinguen ninguna separación entre el juego y el aprendizaje (Veen y Vrakking, 2006).

Si estas teorías son ciertas, y los estudiantes más jóvenes aprenden de manera diferente, las implicaciones para la educación son cambios profundos y exigentes en los contenidos curriculares utilizados en el aprendizaje formal, la forma en que se desarrollan, entregan y se organizan, y una re-evaluación de nuestra concepción del conocimiento y lo que significa para la educación. Hay, inevitablemente, las objeciones a la posición de los nativos digitales.

Todas las teorías anteriores tienden a caracterizar a los estudiantes más jóvenes por ser diferentes a las generaciones anteriores en la forma de utilizar la tecnología. Estas posiciones se ven contrarrestadas por los investigadores que sostienen que tales afirmaciones se basan principalmente en argumentos anecdóticos e intuitivos, y que no hay diferencias significativas en la manera como los estudiantes más jóvenes o más viejos gestionan sus actividades de aprendizaje en línea (Crook y Harrison, 2008; Ito et al, 2009; Kennedy et al, 2010) y que la actual generación de estudiantes está lejos de ser homogénea (Bennett et al, 2008; Jones and Healing, 2012). Bennett et al (2008) también afirman que no hay evidencia clara de que la multitarea es un fenómeno nuevo y exclusivamente reservada a los estudiantes más jóvenes. Jones and Healing (2010) critican a los nativos digitales y la teoría de los inmigrantes como demasiado simplista, y señalan que existe una mayor complejidad en la forma en que los estudiantes de todas las edades usan la tecnología, basada no en las diferencias generacionales,  sino en la forma en que la acceden, gestionan y eligen.

Hay más opiniones que disciernen. Vaidhyanathan (2008) sostiene que “no hay tal generación digital”. Sugiere que cada generación tiene una distribución igualitaria de los individuos con niveles bajos, medios y altos de competencia tecnológica. Vaidhyanathan se siente incómodo con la forma que otros han clasificado a las generaciones  y los supuestos asociados a los niveles de competencia de tecnología, y advierte: “Debemos abandonar nuestros apegos simplistas a las generaciones para que podamos generar un discurso preciso y sutil sobre las necesidades de aprendizaje de los más jóvenes y todos los demás aprendices, sin importar su edad”.

Quizá el discurso más sensato proviene de Selwyn (2009) quien argumenta que, contrariamente a la creencia populista expresado en el discurso de los nativos digitales, el compromiso de los jóvenes con la tecnología es a menudo poco espectacular (Livingstone, 2009). De acuerdo con Selwyn, los relatos sobre los nativos digitales a menudo se basan en pruebas anecdóticas, son incompatibles o exageradas, y mantienen muy poco en común con la realidad sobre el uso de la tecnología en el mundo real. El discurso sobre los Nativos Digitales tiende a excluir a las generaciones anteriores a la tecnología, y los maestros pueden hacer suposiciones erróneas acerca de las capacidades de los jóvenes en el uso y manejo de la tecnología (Kennedy et al, 2010).

Selwyn aconseja: “Si bien existen tensiones y conflictos inter genracionales, estos se han caracterizado durante mucho tiempo por la comprensión popular sobre el desarrollo social, así que los adultos no deben sentirse amenazados por las generaciones más jóvenes” comprometidas con las tecnologías digitales, más de lo que los jóvenes deben sentirse limitados por las estructuras “pre-digitales”  de las generaciones anteriores “(Selwyn, 2009, p. 376).

Podría decirse que el marco de referencia más útil para las actuales actividades en línea ha sido determinado por White y Le Cornu (2011), quienes han argumentado que el uso frecuente de la tecnología  desarrolla sofisticadas habilidades digitales, independientemente de la edad o fecha de nacimiento del usuario. A estos usuarios les llaman “residentes digitales”  y sugieren que hay otros individuos que son “visitantes digitales”  los cuales son menos propensos a adquirir competencias digitales a causa del uso ocasional o poco frecuente de las herramientas tecnológicas.

 

Referencias:

1.- Bennett, S., Maton, K. and Kervin, L. (2008) The ‘digital natives’ debate: A critical review of the evidence.  British Journal of Educational Technology, 39. http://academia.edu/150854/The_digital_natives_debate_A_critical_review_of_the_evidence
2.- Carr, N. (2010) The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains. http://elearningeuropa.info/en/download/file/fid/24509
3.- Crook, C. and Harrison, C. (2008) Web 2.0 Technologies for Learning at Key Stages 3 and 4,Coventry: Becta Publications.
4.- García, F. (2009). Nativos digitales y modelos de aprendizaje.  www.spdece07.ehu.es/Garcia.pdf

5.- Ito, M., Horst, H., Bittanti, M. and Boyd, D. (2009) Living and Learning with New Media. Cambridge: MIT Press.

6.- Jones C. and Healing G. (2010) Net Generation Students: Agency and Choice and the New Technologies. Journal of Computer Assisted Learning, 26, (3), 344–356.
7.- Kennedy, G., Judd, T., Dalgarnot, B. and Waycott, J. (2010) Beyond Digital Natives and Immigrants: Exploring Types of Net Generation Students, Journal of Computer Assisted Learning, 26 (5), 332-343.
8.- Livingstone, S.(2009) Children and the Internet. Cambridge: Polity Press.
9.- Oblinger, D. (2003) Boomers, Gen-xers, and Millennials: Understanding the new students. Educause Review. 38 (4).
10.- Palfrey, J. and Gasser, U. (2008) Born Digital: Understanding the First Generation of Digital Natives.New York, NY: Basic Books.

11.- Prensky, M. (2001) Digital Natives, Digital ImmigrantsOn the Horizon, 9 (5).
12.-Rushkoff, D. (1996) Playing the Future: What we can learn from digital kids. London: Harper Collins.
13.-Selwyn, N. (2011) The Digital Native: Myth and Reality. http://es.scribd.com/doc/9775892/Digital-Native
14.-Tapscott, D. (1998) Growing up Digital: The Rise of the Net Generation. New York: McGraw Hill.
15.-Vaidhyanathan, S. (2008) Generation Myth. The Chronicle of Higher Education, September 19, 2008. http://chronicle.com/article/Generational-Myth/32491
16.-Veen, W. and Vrakking, B. (2006) Homo Zappiens: Growing up in a Digital Age London: Network Continuum Education.
17.-White, D. S. and Le Cornu, A. (2011) Visitorsand Residents: A new typology for online engagementFirst Monday, 16 (9).